divendres, 29 de juliol del 2011

Cambios en la Educación (en la clase de Educación Física)

Por Gonzalo Monfort Torres y Pablo Tierraseca Montero,
estudiantes de Teoría y Pràctica del Currículum de la EF

Actualmente se cursa la asignatura de Educación Física en la Enseñanza Secundaria Obligatoria en España. Principalmente, desde nuestro punto de vista como antiguos alumnos, pero lo suficientemente reciente, creemos que existen dos aspectos (entre otros) que deberían ser susceptibles de cambio. Uno de ellos la masificación del aula.

No es extraño que un profesor de educación física tenga a su cargo un grupo de 30 alumnos. El hecho de haya un número tan elevado de discentes hace que la tarea del profesor de transmitir conocimientos, de poner en práctica metodologías y sobre todo, de llegar a conocer y a poder evaluar realmente lo que cada alumno de forma individual esta extrayendo de las sesiones sea hartamente complicada. En el currículum de la asignatura publicado por la Conselleria de Educación de la Comunidad Valenciana se explican los objetivos de la asignatura, los contenidos que se deben impartir en cada curso, y además se incide en que no solo se debe tener en cuenta el rendimiento motriz, si no muchos otros factores como la “participación activa”.

Después de explicar esa serie de puntos, no explica como ha de evaluar el profesor. En una clase con un número de alumnos tan elevado, y en una asignatura a la que se destinan muy pocas horas de docencia, muchos profesores optan por valorar el rendimiento motriz como el criterio más importante en muchas ocasiones. No suele ser el único, pero si tiene más peso que el resto. Es extraño ver que un alumno con soltura en los deportes, con una buena capacidad física, y con una motivación que seguramente deriva de lo anterior no saque sobresalientes en nuestra materia. En cambio es más común ver que un alumno con un físico que no le permite tanta soltura en las actividades físicas que se proponen en la clase no alcance nunca la máxima nota ni notas altas.

Nosotros valoramos esto de la siguiente manera: existe una deportivización en las clases de educación física. Esto lleva a premiar más el rendimiento. ¿Por qué? Probablemente dos factores claves sean la influencia de la sociedad en la forma de concebir las clases por parte del docente y la masificación.

Cronometrar una carrera, ver como se realiza correctamente una voltereta, y valorar la habilidad lanzando un balón a una canasta es fácil. Es un recurso fácil para un profesor con demasiados alumnos que no puede llegar a valorar (como decíamos al principio) realmente el aprovechamiento que el alumno esta haciendo de sus sesiones. Cierto es que el profesor no es el responsable de su número de alumnos y que seguramente preferiría tener muchos menos. Pero ante esta situación hay que cambiar.

El cambio que nosotros proponemos es el siguiente: cambiar la forma de dar la clase y la forma de evaluarla con el objetivo de acercarnos más al alumno y poder evaluarle mejor, conforme a criterios que abarquen todos los objetivos de los asignatura, no solo unos pocos.

Si nos fijamos en el curriculum podemos observar que para educación física hay multitud de contenidos prácticos y teóricos que deben darse. Nuestra propuesta se basa en dividir el tiempo de docencia semanal en dos partes.

Una de estas partes, compuestas por dos tercios del tiempo de clase se dedicaría a realizar contenidos prácticos a la vez que mientras se realizan se van relacionando con contenidos teóricos del programa, lanzando conceptos clave que los alumnos deben de comprender y asimilar.

La otra parte (el tercio restante), en un ambiente dinámico (fuera del aula, sin sillas, mesas o pizarra) se dedicaría a explicar conceptos que hayan quedado en el aire o a remarcar algunos de los más importantes.

¿Cómo evaluamos a los alumnos? La fórmula que proponemos es la siguiente: cuando haya contenidos ya dados y remarcados los suficiente para que el docente crea que puedan estar asimilados, durante los dos tercios de tiempo de la “parte práctica”, teniendo en cuenta que la clase debe tener una auto-organización óptima, el profesor seleccionará pequeños grupos de 5 – 7 alumnos a los que llamará para preguntarles de forma oral por sus impresiones acerca de lo realizados hasta ahora y por los conceptos que deben retener. Pensamos que dedicando un tiempo específico al contacto profesor – alumnos y a realizar una evaluación aprovechando este contacto el docente podrá ver mejor cual es la situación personal de cada alumno. El objetivo es conseguir ser un poco más profundo y poder ayudar a todos en su necesidad.

Pensamos que valorar de forma importante los conceptos teóricos asimilados, así como la actitudes que muestran durante la práctica puede dar un resultado más completo que únicamente la medida de marcas y de veces que se realiza una acción. Nuestro planteamiento nace de la creencia de que cuanto más implicado esta el docente y más cercano este de sus alumnos el proceso de enseñanza y el proceso evaluativo será de más calidad. Probablemente más complejo, pero sin duda de más calidad.

Dignificar para innovar

Por Samuel López Carril,
estudiante de Teoría y Práctica del Currículum de la EF

Vivimos en una sociedad en la que cada vez los cambios se producen a una velocidad mayor. Lo nuevo pasa a estar obsoleto apenas transcurridos unos meses. La ideología del consumo campa a sus anchas por nuestras calles amparada por un capitalismo voraz. La escuela es susceptible de recibir las nuevas tendencias sociales a través de los elementos que la constituyen, a saber: profesores, alumnos, padres… Cuando todos esos cambios vertiginosos chocan contra estructuras escolares incapaces de cambiar a la misma velocidad que la sociedad aparecen los conflictos. Ante este panorama cada vez se otorgan más funciones a los docentes y, paradójicamente, su figura resulta más cuestionada y minusvalorada. ¿Realmente alguien se preocupa por cómo se sienten los docentes? Pocos… Los políticos, que apenas tienen contacto con la realidad escolar, aprueban y derogan leyes educativas que cambian la forma pero no el contenido, y que terminan por confundir al profesorado. Los padres, dejan su autoridad por los suelos, y no dudan en acribillarlos ante la mínima contrariedad de sus mimados hijos. Incluso entre profesores hay grandes tensiones y desavenencias favorecidas por un sistema escolar tan burocratizado, politizado e institucionalizado que termina por maniatar cualquier atisbo de proyecto innovador por parte de los docentes.

Carbonell (2001), propone que toda iniciativa de proceso de innovación debe de nacer en el seno del centro escolar. El docente debe de ser el impulsor de proyectos innovadores, que echen raíces y que se expandan desde dentro hacia fuera, pudiendo llegar hasta la sociedad. Fullan (2002) dice que "el cambio educativo depende de lo que los profesores hacen y piensan: así de fácil y así de complicado". Siguiendo a estos dos autores, entiendo que los profesores son los verdaderos protagonistas del cambio educativo. ¿Qué pasa si se encuentran desmotivados, deprimidos o excesivamente ocupados resolviendo asuntos que no deberían? En estas condiciones, ¿cómo van a poder afrontar con garantías proyectos de cambio? ¿De dónde van a sacar el tiempo para ello?

El que los docentes tengan tantas funciones que cumplir repercute negativamente en la calidad de la enseñanza. Un claro ejemplo de ello gira en torno al libro de texto. Los profesores tienden a depender profesionalmente de él como el material curricular protagonista del proceso enseñanza-aprendizaje. Quiero aclarar que no me sitúo en contra del uso libro de texto, ya que el potencial de los materiales curriculares depende en buena medida de su uso. Pero si pensamos en la cantidad de cosas que un profesor tiene que atender y solucionar, no es extraño que el libro se revele como la salvación para muchos docentes, y que lo utilicen para pautar ordenadamente el programa, las actividades, e incluso el tipo de evaluaciones a realizar. El libro de texto pasa así a ser un dogma que relega al profesorado a adoptar un papel pasivo ligado a una metodología tradicional. Cosa que deteriora la calidad de la educación y que aleja al profesorado de su protagonismo innovador.

Mientras tanto, la sociedad mira con lupa todos los movimientos que se dan en la escuela y se apresura a juzgar sin conocer. A mi juicio, la crisis de la profesión y, más concretamente, de la innovación profesional está ligada a palabras como estrés, desmotivación y depresión con las que se retrata al docente del siglo XXI. Tenemos un profesorado molesto, quemado, poco autónomo, y con escaso reconocimiento social. Ante ese panorama, ¿es justo exigirles que además innoven?

Sí. Porque por muy complejo que resulte, el cambio educativo tiene que girar en torno a la figura del docente. Carbonell (2001) ve necesaria la vocación, la pasión y el compromiso por parte de los profesores, así como sentir curiosidad por adquirir nuevos conocimientos para “reciclarse” y poder seguir el ritmo de los vertiginosos cambios de la sociedad actual. También destaca que la función última del docente es la de desarrollar al máximo las potencialidades del alumno. Estoy totalmente de acuerdo con él, y precisamente por ello veo necesario que previamente luchemos por mejorar las condiciones laborales del docente, de tal forma que favorezcan su autonomía y su verdadero protagonismo en la creación y desarrollo del currículum. Al pensar en el profesorado tenemos que intentar sustituir las palabras que he nombrado anteriormente (estrés, depresión, desilusión…), por verbos como animar, facilitar, orientar, guiar, mirar, acoger, aceptar, comprender, buscar, entender, comunicar, adaptar, integrar, normalizar, escuchar, dar, sorprender, informar, mirar, apoyar, ofrecer, acercar, mediar, hablar, soñar, sonreír, promover, imaginar, crear, inventar, transformar, pensar, idear, combinar, aprovechar, reciclar, describir, explorar, responder, descubrir, diseñar, planificar, enfocar, suavizar, programar, ilusionar, relajar, cualificar, explicar, enseñar, aprender, coordinar, estudiar, aplicar, participar, ayudar... Por ello, opino que para innovar es preciso dignificar antes la profesión del docente. Sólo de esta forma el profesorado podrá sacar lo mejor de sí mismo para conseguir que el alumnado saque lo mejor de sí mismo.

(Carbonell, 2001:113-114)

Agradecimientos
:

Quiero agradecer a Víctor Pérez Samaniego su colaboración mediante interesantes sugerencias para la elaboración del texto final de este artículo.

Referencias bibliográficas:

Area, M. (1996). La tecnología educativa y el desarrollo e innovación del currículum. Actas del XI Congreso Nacional de Pedagogía, Tomo I, Ponencias.

Carbonell, J. (2001). La aventura de innovar. El cambio en la escuela. Madrid: Morata.

Mena, B. (1997). Tecnología Educativa, Nuevas Tecnologías y desarrollo e innovación del currículum. Revista de Pedagogía de la Universidad de Salamanca, 9, 99-122.

Torres, J. (2006). La desmotivación del profesorado. Madrid: Morata.

Interconexión educativa de la Educación Física

Por Christian Crespo Martínez y Cristina García Soriano,
estudiantes de Teoría y Práctica del Currículum de la EF

Con el paso de los años la visión de la Educación Física ha ido evolucionando paralelamente con la sociedad pero, ¿realmente ha habido una evolución notoria, o simplemente ha sido un intento de cambio que se ha quedado en la superficialidad? ¿Es justo el valor otorgado a la Educación Física en la escuela? ¿Qué aprende realmente el niño en las clases de Educación Física?

Sin duda, es un tema puesto en controversia. De hecho, muchos somos los que afirmamos que en la actualidad se sigue necesitando un “aire renovador” con respecto a esta asignatura. La visión que los alumnos y la sociedad misma tienen sobre ella debe cambiar para conseguir la evolución educativa necesaria y no quedarse en la escasa superficialidad.

Apoyándonos en estas ideas de cambio, consideramos una buena estrategia de innovación educativa la interconexión cuerpo-mente, la interrelación de la Educación Física con otras asignaturas pues, creemos que en los últimos años se ha dado una enseñanza de ésta con una orientación fundamentalmente física y deportiva, dejando a un lado la fundamentación teórica general, siempre necesaria para complementar la parte práctica.

La interrelación de la que hablamos puede reportar múltiples beneficios para la educación integral del alumno, no centrándose únicamente en ámbitos concretos de enseñanza. Así, el profesor de Educación Física, podrá utilizar conocimientos de matemáticas (toma de tiempos, frecuencia cardiaca,…), ciencias medio ambientales (actividades en el medio natural complementadas con explicaciones sobre las características de la zona), ciencias sociales (juegos/actividades de cooperación con implicación de aspectos de comportamiento, conducta,…),… para la puesta en práctica de sus sesiones. El alumno, de este modo, recoge información extraída de otros campos de estudio que posteriormente podrá serle beneficiosa para emplearla en cualquier otro ámbito. En resumen, estamos intentando educar al alumno mediante un método inclusivo en vistas de obtener una mayor riqueza educativa.

El hecho de ser una asignatura mayoritariamente práctica, puede producir un efecto atractivo e interesante para la adquisición de conocimientos, paralelos pero conectados, de tal modo que los alumnos conozcan un método de enseñanza diferente al que están acostumbrados a recibir en las asignaturas teóricas en las aulas. Sin duda, puede servir para una mejor comprensión y aceptación de otro tipo de contenidos. Claro está que, tanto la implicación del profesorado como los métodos utilizados, serán determinantes para el éxito de esta propuesta.

Quizá, en un primer momento puede parecer un cambio algo difuso, pero estamos convencidos de que puede aportar grandes ventajas en la educación del alumno. El hecho de ser un método innovador y novedoso, incita inmediatamente un interés en el alumno por la causa de primicia que éste crea. Igualmente, fomenta la creatividad tanto del profesor de la asignatura en concreto, como del resto, necesitando de ellos una cohesión para formalizar la enseñanza integral que aquí presentamos.

Consideramos que es una apuesta guiada hacia una interrelación y conexión entre profesores, entre asignaturas, los cuales se orienten en un mismo sentido, en un mismo camino, en la tan importante misión como es la educación.

El profesor trabaja para la educación del alumno. Consigamos de la interconexión una reducción de la especialización. Consigamos la interdisciplinariedad. Sin duda, el niño se beneficiará y la visión de la Educación Física evolucionará.

En definitiva, en la innovación está el cambio. “Si siempre haces lo que siempre has hecho, vas a conseguir lo que siempre has conseguido” (Adam Urbanski).

¿Innovación = Recuperación de "nuevas" costumbres?

Por Manuel Carrilero Cases y Miguel Ángel Mallol Boix,
estudiantes de Teoría y Práctica del Currículum de la EF

Compañerismo, competitividad, colaboración, esfuerzo, afán de superación, integración, respeto, tolerancia, disciplina, honestidad, lealtad,… ¿Cuántas veces habremos escuchado, que el deporte fomenta todos estos Valores y otros muchos más? Esto lo escuchamos en todas partes y en especial en las aulas que nos acogen en estos últimos años. Pero, ¿Tan bueno es el deporte que por el simple hecho de practicarlo ya crecen en nosotros estos valores? ¿Cualquier forma de práctica es válida? Quizá sí, o quizá no. En este aspecto no he recibido una formación específica que me distinga del resto de aficionados al deporte. No existe asignatura dedicada íntegramente a hacernos indagar en estos aspectos. En todo caso, algún profesor con buena voluntad y conocimiento de la materia se ha aventurado a enfrentarnos a dilemas éticos.

Esto ha de cambiar, hemos de innovar, adaptarnos a las necesidades que van aflorando. Qué bueno sería introducir una renovadora asignatura llamada “”Ética del deporte”, que nos hiciese pasar a todos por esa mínima toma de contacto con estos temas, aunque luego cada uno los asimile en su medida. ¡Espera! Creo que esta asignatura ya existía, antes, hace unos cuantos años. ¡Entonces no podemos utilizarla como proceso de innovación! ¿O sí? Innovar no consiste exclusivamente en implantar nuevos medios, conceptos o asignaturas. Quizá podríamos darle un nuevo sentido a esa antigua asignatura, darle un nuevo enfoque que le haga ganar peso en esta carrera.

Como decimos al principio del artículo, el deporte tiene un gran potencial para promover la asimilación de valores muy importantes. Posiblemente el deporte sea uno de los mejores medios para acceder a estos contenidos éticos. Sin embargo no contamos con una formación que nos permita trabajarlos teniendo un buen conocimiento en estos aspectos.

Posiblemente antes de querer dar un paso en esta innovación, deberíamos preguntarnos por qué esto es así, y porqué de cara al Grado desaparecen otros contenidos vinculados con la ética. Probablemente en este énfasis de querer satisfacer todas las demandas de actividad física de nuestra sociedad y de querer entrar en el círculo de dinero, del negocio que el deporte es hoy en día, nos hemos perdido por el camino. Hemos acabado siendo sirvientes de un sistema que deberíamos ser capaces de analizar, entender y manejar. Un Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte no es un técnico muy formado, ni con muchas habilitaciones para ser monitor de tal o entrenador de cual. Es una persona que ha estudiado la esencia del deporte, de la actividad física, que conoce en profundidad la materia y que no necesita aplicar recetas creadas por otros, porque él es su propio médico, el es capaz de extraer de su conocimiento el resultado para resolver interrogantes planteados, de forma razonada y razonable.

Pero todo corre el peligro de quedar en una idea y para ello es necesario un cambio. Hemos de reclamar una asignatura que trate “la ética del deporte”, así como contenidos obligatorios en buena parte de las asignaturas que trabajen estos temas. Pero claro, ¿Quién va a reclamar esto? ¿Los alumnos de 3º, 4º y 5º que ya están a un paso de lavarse las manos? ¿Los alumnos de Grado que poco saben de esto? Los primeros porque piensan que no es su guerra, que ya se apañaran los del Grado con su formación, y los segundos porque creerán que su formación, por provenir de un proceso “innovador” (Bolonia) es mejor. Ninguno hará nada. Pero estarán ambos equivocados, esta guerra es de todos, de nuestro colectivo será el estatus, de nuestro colectivo serán los derechos, para bien y para mal.

¿Educando o enseñando?

Por Paula Barrientos Reyes, Leticia Jiménez Ruiz,
Rafael Quetglas Tarancón y Ana Sorribes García
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estudiantes de Teoría y Práctica del Currículum de la EF

¿Qué hacer a la hora de escribir un texto como Estudiantes de último curso de la Licenciatura de Ciencias de la Actividad Física y del deporte? ¿Qué ideas poseemos para actuar como posibles futuros docentes? ¿Nos han transmitido o tenemos la energía necesaria para ser docentes implicados en nuestro trabajo?

Tras largas horas de debates, nos inclinamos por indagar en lo más profundo de la educación en adolescentes, en los menores, en sus actos, en sus delitos, en la ley del menor, en el mundo en el cual crecen, se relacionan, toman ejemplos, experimentan nuevas sensaciones, aprenden, consiguen retos, crean, juegan, aman, odian, sienten, aprueban, suspenden, mejoran…

Somos jóvenes, la riqueza de la sociedad, la energía de ella, pero ¿realmente hacemos lo que debemos? ¿Luchamos por lo que nos interesa? ¿Nos interesamos solamente por aquello que nos atrae la atención? ¿O únicamente intentamos pasar las asignaturas como si de una serie de pruebas a conseguir se tratasen?

Intervención de D. Emilio Calatayud Pérez, Juez de Menores de Granada, en la V Tertulia del Consejo Escolar de La Comunidad de Madrid: “Familia y Escuela ante la Prevención de Conductas de Riesgo” (2006)



Respecto a nuestras filosofías educativas, nos gustaría comentar que pensamos que la labor principal de un docente es la de educar y no únicamente la de enseñar. Por tanto, nuestra idea de cambio se basaría principalmente en este aspecto.

Miramos al pasado, y recordando nuestra experiencia como alumnos, nos percatamos de que la educación como tal, se está llevando a un segundo plano, priorizando la adquisición de contenidos teóricos sobre las diferentes áreas, sin importar muchas veces la transmisión de valores que corresponde inculcar a la escuela.

Nos vienen a la mente muchos recuerdos. ¿Cuántas veces se expulsan a los alumnos para que no entorpezcan el ritmo del resto de la clase, sin importar ni a dónde van ni en qué emplearán ese tiempo? ¿Cuántas otras se discrimina por parte del profesor de Educación Física a aquellos alumnos con mayor dificultad, pasando de ellos y sin importar su trabajo diario, únicamente teniendo en cuenta “la prueba física” de final de trimestre? ¿Con qué objetivo se expulsan a los alumnos durante unos cuantos días sin poder acudir al centro escolar donde estudian? ¿En qué piensan aquellos profesores que fomentan que haya en el aula un ambiente de no respeto e infravaloración hacia ciertos compañeros?

La educación va mucho más allá de las aulas, aunque muchos de los docentes no se percaten de ello. O si no... ¿Cómo es posible que existan en la sociedad de hoy en día adolescentes que comenten delitos de manera repetitiva? Violaciones a adolescentes discapacitadas, robos con arma, amenazas hacia compañeros de clase, humillaciones y brutales palizas hacia sus profesores, maltrato hacia los propios padres…

Todo esto está relacionado directamente con el fracaso escolar… y, como dice Emilio Calatayud, juez de menores de Granada, en alguno de sus artículos «el 82% de los chavales con perfil de delincuente tienen fracaso escolar. Hay que luchar contra el fracaso y contra el absentismo escolar». «Hay que buscar alternativas para que el chaval hasta los 16 esté en la escuela. La medida de la expulsión tampoco es una solución», añadía el magistrado. «El fracaso escolar es caldo de cultivo para la delincuencia».

Seremos nosotros los que mayor importancia tengamos sobre su desarrollo y sobre su adquisición de valores. Las personas pasamos una media de 14.000 horas en las aulas. Para dejarlo claro, y aunque suene un poco drástico, seremos nosotros, los profesores, los que tendremos gran parte de responsabilidad en que una persona acabe “bien” o “mal” el día de mañana.

El día de mañana podremos trabajar como profesores y, si es así, deberemos hacerlo con una buena actitud e implicación. ¡Qué fácil es decirlo ahora! La mayor parte del profesorado que trabaja en las aulas, tanto de Educación Física como del resto de asignaturas, posee una preocupación casi única: acabar el curso habiendo impartido todos los contenidos planificados.

Le hemos dado tanta importancia en el texto al trabajo de Emilio Calatayud porque creemos que esta actitud, nada habitual como juez, ha abierto un camino muy positivo en el cambio de conciencia hacia la llamada “delincuencia juvenil”. Además de la reflexión sobre los valores, llevándolos a la práctica, con sus sentencias contribuye a que los adolescentes puedan tener la oportunidad de experimentar el daño que pueden ocasionar, con lo que volvemos a la importancia de las experiencias de las personas en su proceso de aprendizaje.

No se trata de apartar a los alumnos conflictivos para que no molesten ni hagan daño, sino de atreverse a luchar por la integración de éstos en la sociedad actual, consiguiendo que haya una convivencia social armoniosa.

Aquí os dejamos el enlace a la página web donde se puede ver algunas de las sentencias educativas: del juez Emilio Calatayud.

Plan Bolonia. ¿Y ahora qué?

Por Luís Aguilar Salmerón y José Luís de la Rosa González,
estudiantes de Teoria y Práctica del Curriculum de la EF

Plan Bolonia. ¿Y ahora qué? ¿Cómo afectan los cambios a la docencia en las nuevas clases universitarias con el nuevo plan de estudios? ¿Es en realidad el plan Bolonia un cambio a mejor? ¿Cuánto tiene de innovador? ¿Ganamos en convergencia, pero en qué se pierde? ¿Es un plan controvertido? Sin duda alguna, ha dado mucho que hablar entre los estudiantes, profesores y profesionales que se ven afectados por el mismo. Todas estas preguntas son algunas de las que vamos a tratar de responder en este artículo de opinión, como toda reforma, y la educativa todavía más, requiere un concienzudo esfuerzo de estudio y reflexión de la situación actual para ver las demandas y necesidades actuales. En este sentido, la educación y el plan de estudios siempre va a tener un desfase temporal, porque se plantea siempre pensando en unos estudiantes, y cuando en realidad se implanta, o en el momento de desarrollarse, es otro tipo de estudiantes, con motivaciones, intereses y necesidades diferentes. Pero el problema más importante que plantea el nuevo plan, es la falta de presupuesto; se quiere reformar la manera de dar las clases, más tutorizadas, con atención a alumnos más individualizada, que los apuntes y las dudas se resuelvan por correo electrónico, que los materiales sean más modernos, las instalaciones punteras, etc. Evidentemente, todo esto requiere un presupuesto determinado, y también la contratación de más profesores si es que de verdad se quiere acometer esta reforma, porque si no, el profesorado (y probablemente los estudiantes también) caerán en la desmotivación como muy bien expone Jurjo Torres (2006).

En cuanto a la convergencia, es cierto que es muy favorable que los estudios universitarios se equiparen en toda Europa, pero, ¿qué es lo que estamos formando, estudiantes y personas o trabajadores para que compitan en las mejores empresas dentro de la sociedad de consumo en la que nos encontramos? Otro problema de la convergencia, es que se pierde la diversidad de las asignaturas y el conocimiento que se tenía en las universidades, a favor de aunar un conocimiento similar, estamos perdiendo una riqueza enorme, pero por lo menos fomentamos el espíritu crítico de los estudiantes, si es que de verdad las clases con Bolonia son más individualizadas, monitorizadas y no siguen siendo clases magistrales encaminadas a la formación de trabajadores, que serán parte de una cadena de montaje de la sociedad que a las multinacionales les interesa seguir manteniendo.

Algunas carreras pierden un año de docencia, y otras lo ganan, desde el punto de vista optimista del maestro según Savater, esperemos que el contenido que se amplie sea enriquecedor, y no una laguna curricular difusa en la que no se sepa muy bien lo que es importante, aunque he de decir que en esto el docente, siempre debería tener voz y voto.

Referencias bibliográficas:

Torres, J. (2006). La desmotivación del profesorado.
Madrid: Editorial Morata.

Savater, F. (1997). El valor de educar. Barcelona: Ariel.

dijous, 28 de juliol del 2011

La futbolización del deporte

Por Samuel López Carril,
estudiante de Teoría y Práctica del Currículum de la EF

Introducción

Los medios de comunicación son uno de los agentes socializadores más influyentes en el siglo XXI, tanto, que pueden llegar a determinar parte de la realidad social. Pocos podrán discutir que vivimos en una sociedad en la que el fútbol es la actividad deportiva que más atención mediática recibe tanto en prensa escrita, radio, internet o televisión. No obstante, ¿realmente somos conscientes de cuánta atención tiene en comparación con otros deportes? ¿Dentro del mundo del fútbol todos los equipos reciben la misma cobertura? ¿Tiene el mismo interés para los medios el deporte masculino que el femenino? Esta investigación nace con el espíritu de dar una respuesta a las anteriores cuestiones, y con el objetivo de dar luz a esa realidad cuantificándola, a partir del estudio y análisis de dos diarios deportivos durante una semana.

Metodología

Este pequeño estudio es de carácter empírico y descriptivo, y se utilizó la técnica de investigación de análisis de contenido. En concreto, de los periódicos deportivos Marca y El Mundo Deportivo. Estos dos diarios fueron escogidos siguiendo un criterio de diversidad informativa, ya que presumiblemente el diario Marca simpatiza por el Real Madrid F.C. y El Mundo Deportivo, por el F.C. Barcelona. El periodo de tiempo que se analizó fue el comprendido entre el 4 y 10 de abril, una semana habitual en el panorama futbolístico, con jornada de liga BBVA, Liga de Campeones y Europa League. Los datos fueron volcados en el programa Microsoft Excel, a partir del cual se obtuvieron los datos estadísticos.

Resultados

Si observamos el gráfico 1, podemos comprobar cómo el fútbol es el deporte que más atención mediática recibe con mucha diferencia. Esto ocurre tanto en el periódico Marca (31 págs. diarias), como en El Mundo Deportivo (25. Págs. diarias). Los siguientes deportes con más páginas son el baloncesto (2,5 págs. de media), y la Fórmula 1 (2 págs. diarias). Las disciplinas deportivas del ciclismo, el balonmano, el golf, el fútbol sala y el motociclismo, cuentan con aproximadamente una página diaria. El resto de deportes prácticamente no tienen un espacio fijo. A lo largo de la semana van apareciendo pequeñas noticas en formato de “breves” (una pequeña columna de no más de 10 líneas).

Las diferencias entre unos deportes y otros quedan más que patentes si observamos el gráfico n.º 2. Éste representa el porcentaje de páginas dedicadas por ambos periódicos a los distintos deportes. Podemos observar como claramente el fútbol ocupa la práctica totalidad del periódico (74%), seguido a gran diferencia por el baloncesto (5%) y la F1 (5%). El resto de modalidades deportivas no sobrepasan el 2%.

En cuanto a la distribución de las páginas futbolísticas en los distintos equipos de la liga BBVA, tal y como pensábamos, hemos encontrado grandes diferencias entre diarios (ver gráficos 3 y 4). Por un lado, en el periódico Marca, el 55% de las páginas futbolísticas están dedicadas a hablar sobre el Real Madrid F.C., seguido por el F.C. Barcelona (11%), el At. Madrid (9%) y el Valencia (9%). El resto de equipos de la liga (16 clubes), ocupan el 16% de las páginas futbolísticas. Resultados bien distintos encontramos en El Mundo Deportivo, en donde se dedican el 77% de las páginas futbolísticas al F.C. Barcelona, el 10% al Real Madrid F.C. y el 13% al resto de equipos.

Por último, tal y como imaginábamos, la atención mediática de la prensa deportiva al deporte femenino es escasa. Únicamente aparecen dos noticias diarias en el Marca y una en El Mundo Deportivo.

Conclusiones

Vivimos en una sociedad deportivizada en la cual el fútbol recibe prácticamente la totalidad de cobertura mediática por parte de los medios de comunicación. Una sociedad futbolizada, y masculinizada, en la cual el resto de prácticas deportivas y el deporte femenino, prácticamente no tienen presencia. Como futuros profesionales de la Educación Física, debemos de ser capaces de ser críticos y conscientes de esta realidad.

Todo este tipo de ideologías influyen en la configuración del currículum de la E.F. Si el fútbol ya recibe tanto protagonismo, ¿por qué incluirlo siempre en las unidades didácticas y darle todavía una mayor atención? ¿Es que acaso no tenemos otras alternativas? ¿La educación física abarca únicamente el mundo del deporte? Evidentemente, podemos aprovechar nuestra posición como futuros profesores para tratar de corregir estos desequilibrios, ya que afortunadamente, contamos con un gran abanico de posibilidades. Sí, más allá del fútbol hay vida, existen otro tipo de actividades deportivas, físicas, artísticas y recreativas, como lo puedan ser: la expresión corporal, los juegos alternativos, los juegos tradicionales, el mimo, etc. que podemos trabajar en las aulas, y que merecen la misma presencia que el fútbol ya que pueden aportar tanto o más a la educación de nuestros alumnos, que el sobredimensionado “deporte rey”.


Referencias bibliográficas:González, M.E. (2004). El reflejo del deporte en los medios de comunicación en España. Revista Española de Sociología, 4, 271-280.

Palao, J.M.; Frideres, J. (2006). Análisis de las noticias deportivas de dos periódicos digitales de España y Estados Unidos: ¿promoción de la actividad física y el deporte? Apunts: Educación física y deportes, 85, 7-14.

Las dificultades de ser transexual en el deporte

Por Amalia del Valle Cebrián, Elena López Cañada, María José Porcar Orihuela, Gema Sanchis Soler y Ana Mar Tortosa Amorós,
estudiantes de Teoría y Práctica del Currículum de la EF

Que el deporte moderno es un ámbito creado por y para hombres es un hecho indiscutible, además es en este campo en el que las diferencias biológicas que existen entre ambos sexos se ven más acentuadas. Hasta hace bien poco, la sociedad en la que vivimos ha defendido no solo que las mujeres eran diferentes a los hombres, si no que éramos inferiores. Así mismo los estereotipos ligados a la feminidad y la masculinidad siguen estando vigentes en nuestro ámbito de actuación, el deporte. De este hecho nace una clasificación que está implícita en la práctica deportiva que separa “deportes para hombres” y “deportes para mujeres”. Los primeros son aquellos que requieren mucho contacto físico y suelen incentivar a los jugadores hacia la agresividad, tales como rugby, fútbol, baloncesto…; mientras que los segundos buscan la estética al practicarlos, deportes gimnásticos en los que, en ocasiones, ni siquiera hay competiciones masculinas oficiales.

Aun con todo, debemos saber que existe otro grupo más desfavorecido: las personas transexuales. A pesar de que la identidad de género tiene que ver con la conciencia de ser hombre o mujer y generalmente coincide con el desarrollo genital externo. En el caso de los transexuales no es tan simple, y hay diferencias entre la identidad de género percibida y el sexo asignado en base a sus genitales.

Existen numerosos casos en el deporte profesional en los que el atleta ha tenido que hacer una elección decisiva: abandonar la práctica deportiva por cambiarse de sexo. Un ejemplo de ello es la atleta Yvonne Buschbaum, pertiguista alemana que anunció su retirada del deporte a pesar de llevar cuatro años entrenando para ir a los Juegos Olímpicos de Pekín, debido a que quería empezar un tratamiento hormonal para convertirse en hombre. Si cuando era mujer ya existía cierta discriminación hacia ella como deportista, aun más ahora que pretende cambiar su sexo. Otro ejemplo, es el de Lana Lawless, campeona transexual en una modalidad de golf en 2008 y a la que le impiden seguir jugando, ya que su sexo de nacimiento no fue el de mujer. Finalmente, cabe destacar la polémica que se desató con el caso de la sudafricana Caster Semenya, campeona del mundo de 800 metros en Berlín (2008), fue sometida a exámenes médicos para determinar con precisión su identidad sexual debido a su portentoso físico y la forma de imponerse a sus rivales, finalmente los resultados obtenidos demuestran que es hermafrodita, pero no se le despojará la medalla conseguida.

En las competiciones se observa una reacción de aversión por parte de sus rivales, ya que interpretan que pueden obtener ventajas en su rendimiento. Pero en todo caso, ¿por qué no pueden seguir practicando deporte a nivel profesional? ¿Por qué se considera hombre en unos aspectos, mujer en otros y en el deporte no tiene cabida? ¿Alguien se plantea la situación personal y afectiva en la que están los atletas expulsados de la competición deportiva por «no ser mujeres u hombres»? Estas cuestiones al igual que otras, carecen de respuesta a día de hoy.

Hasta hace poco no había ninguna regulación que fijara si un deportista debía participar con los de su sexo biológico o con los de su sexo psicosocial (haya realizado o no el tratamiento quirúrgico de cambio de sexo y el cambio registral del sexo en el Registro Civil). Es, tras esta reflexión, cuando planteó el dilema de si podrían tener ventaja sobre los demás deportistas por tener un sexo biológico distinto. En referencia a lo anterior Becerra-Fernández (2003) dice que en este aspecto deberían tener la responsabilidad de decisión las Federaciones Internaciones de cada especialidad deportiva y no los gobiernos los que decidieran las normas a seguir, debido a la unificación en los casos de competiciones internacionales y a la influencia del sexo característica de cada deporte. Pero fue el COI, en 2004, quien contempló expresamente la participación de atletas transexuales cumpliendo unos requisitos mínimos: haber sido sometido a una operación completa de cambio de sexo, reconocimiento legal, tratamiento hormonal aprobado y haber pasado un mínimo de dos años desde el momento de la operación. Pero el problema más destacado no se encuentra en su propia sexualidad sino en la discriminación y marginación que tienen que soportar en el deporte de élite.

Así pues, contando las trabas que le ha puesto la sociedad a este sector de la población y aún sufriendo la marginación de la inmersa mayoría, han formado una federación deportiva propia e incluso organizan sus juegos olímpicos, los llamados “Gay Games”. Los últimos Juegos europeos fueron celebrados en Barcelona (2008) con 5.314 participantes y 30.000 espectadores.

Es una lástima que en pleno siglo XXI sigamos viviendo estas desigualdades, puesto que la práctica deportiva es un derecho universal del que todos deberían poder disfrutar.

Referencia bibliográfica:

Becerra-Fernández, A. (2003): Transexualidad. La búsqueda de una identidad. Madrid: Día de Santos.