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dijous, 10 de maig del 2012

El niño deportista de élite, ¿diversión u obligación?

Per Adrian Eixerés Esteve,
estudiant de Metodologia de l'Ensenyança de l'AF i l'Esport

Cada día es más frecuente encontrarse con jóvenes deportistas que triunfan a muy temprana edad, en casi todas las disciplinas deportivas, pero ante esto se nos plantean diversas preguntas: ¿Realmente están preparados para esto?, ¿Bajo qué condiciones de vida viven para poder llegar a este nivel? ¿Están perdiendo su infancia? ¿Qué precio están pagando por ello?


Según la ONG “Save the Children” aproximadamente el 70% de jóvenes atletas resulta en gran parte beneficiado por el deporte de competición, debido a los factores positivos que aporta el deporte en el desarrollo de los niños a nivel emocional, físico, afectivo y social; pero el 20% vive situaciones de riesgo y el 10% tendría algunos de sus derechos violados. Como podemos ver en este vídeo, cuando hablamos de abusos, riesgos y violación de derechos nos referimos a entrenamientos excesivos de 1 o 2 horas diarias durante 5 días a la semana, provocar trastornos alimenticios e incluso tráfico de menores. Una de las principales causas de estas barbaries son las frustraciones deportivas de los adultos que les rodean, más que una decisión personal de los propios atletas, así como el propio afán de algunos países en conseguir medallas en los JJOO.

Un ejemplo es el de Karen Arthur que empezó a practicar la gimnasia a los 3 años. Cuando tenía 16 su entrenador le pidió que adelgazase 5 kilos para poder competir, y a causa de ello y de la presión a la que se veía sometida en la competición padeció una enfermedad alimentaria que afectó tanto a su vida diaria como deportiva. Gracias a la ayuda de una orientadora educativa pudo salir de esta enfermedad, pero no todos tienen esa misma fortuna. 

Para atajar esto deberíamos crear una serie de mecanismos legales que nos permitieran regular la práctica deportiva en niños. En España, a nivel nacional no se ha establecido ninguna medida de control sobre esto, si bien es cierto que, debido a que tienen competencia para ello, algunas comunidades autónomas han regulado el cambio de club de estos menores para que no se les pueda exigir derechos de formación si tienen menos de 16 años. También es cierto que en algunos deportes peligrosos se limita la edad de los participantes, pero en ningún caso se han delimitado las horas o las exigencias de los entrenamientos a los que se ven sometidos estos niños. 

Por parte del Comité Olímpico Internacional tampoco se han limitado las horas de entrenamiento en jóvenes deportistas, a pesar de ser el máximo comité deportivo. El Consejo de Europa ha sido, hasta ahora, el organismo más activo en la protección de los derechos de los deportistas, estableciendo normas y estándares y animando a los estados miembros a la adopción de normas y programas, especialmente relativos al ámbito de la explotación, la violencia o el abuso en el deporte, con la aportación del Código de Ética Deportiva. 

Desde “Save the Children” se establecen una serie de derechos que se deben de tener en cuenta cuando trabajamos actividades deportivas con niños, y son los siguientes: 

- Interés superior del niño 
- Derecho al ocio y juego 
- Derecho a la educación 
- Derecho a la protección de su integridad física y su bienestar psicológico 
- Derecho a la participación 

La otra cara de la moneda, y siguiendo con el dilema planteado en el título, se da cuando los niños practican deporte por pura diversión, por pasar un buen rato y estar con sus amigos, sin ninguna presión de conseguir el triunfo por parte de los adultos que les rodean. En estos deportistas se fomentan valores muy positivos como el respeto, la tolerancia, la empatía, el aceptar la derrota… Aquí tenéis un vídeo en el que podemos observar con mucha claridad una práctica deportiva de fines lúdicos, sin dar importancia alguna al resultado. 

En definitiva, creo que debemos respetar a los niños por encima de todo, dejar que disfruten de su infancia practicando deporte de manera recreativa sin ningún tipo de presión ni exigencia. Si realmente se sienten atraídos por algún deporte, ya podrán practicarlo de forma profesional cuando crezcan. Y lo más importante, nunca debemos olvidar que la función principal del deporte a edades tempranas debe ser educar y formar personas. Por lo tanto pienso que es de vital importancia que tengamos esto claro como futuros profesionales de la actividad física, ya que tendremos una gran responsabilidad de cara a evitar estas prácticas abusivas.

BIBLIOGRAFIA:

- Artículo de "Save the Children", sobre el deporte en edades tempranas.

- Artículo del periódico El País.

dissabte, 7 de gener del 2012

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Per Adrian Eixeres Esteve,
estudiant de Planificació i avaluació de l'AF i l'Esport


Des del dia que vaig nàixer
tothom em volia classificar,
inclús quan vaig créixer,
ma mare em seguia emmarcant.

Quan era ben menut,
estava sempre preocupat
per si era el més sabut
i el control havia aprovat.

Quan més gran era d'edat
la cosa seguia igual
però jo em vaig deixar de preocupar,
per allò de la “rebeldia” de l’edat.

En arribar a l’ESO,
tots em van espantar:
si no ho traus tot en nota,
te n'aniràs a treballar

Quan a la fi l’ESO vaig acabar,
i creia que tot estava fet,
el pitjor estava per arribar,
com no, era el Batxillerat.

En aplegar a Batxillerat,
la vida em vaig jugar;
si no aprovava el PAU,
me’n tornaria a treballar.

Per a entrar a FCAFE,
calia el PAU aprovar,
i, a més, les proves físiques,
en què et podien eliminar.

En aplegar a la universitat,
creia que tot havia acabat,
però encara em quedava per escoltar:
si no vens el 80% no ets aprovat.

Aquesta historia no ha acabat,
i encara que no trobe solucions
per a tot aquest embolicat...
cal que aprove les oposicions.