dijous, 10 de maig de 2012

El niño deportista de élite, ¿diversión u obligación?

Per Adrian Eixerés Esteve,
estudiant de Metodologia de l'Ensenyança de l'AF i l'Esport

Cada día es más frecuente encontrarse con jóvenes deportistas que triunfan a muy temprana edad, en casi todas las disciplinas deportivas, pero ante esto se nos plantean diversas preguntas: ¿Realmente están preparados para esto?, ¿Bajo qué condiciones de vida viven para poder llegar a este nivel? ¿Están perdiendo su infancia? ¿Qué precio están pagando por ello?


Según la ONG “Save the Children” aproximadamente el 70% de jóvenes atletas resulta en gran parte beneficiado por el deporte de competición, debido a los factores positivos que aporta el deporte en el desarrollo de los niños a nivel emocional, físico, afectivo y social; pero el 20% vive situaciones de riesgo y el 10% tendría algunos de sus derechos violados. Como podemos ver en este vídeo, cuando hablamos de abusos, riesgos y violación de derechos nos referimos a entrenamientos excesivos de 1 o 2 horas diarias durante 5 días a la semana, provocar trastornos alimenticios e incluso tráfico de menores. Una de las principales causas de estas barbaries son las frustraciones deportivas de los adultos que les rodean, más que una decisión personal de los propios atletas, así como el propio afán de algunos países en conseguir medallas en los JJOO.

Un ejemplo es el de Karen Arthur que empezó a practicar la gimnasia a los 3 años. Cuando tenía 16 su entrenador le pidió que adelgazase 5 kilos para poder competir, y a causa de ello y de la presión a la que se veía sometida en la competición padeció una enfermedad alimentaria que afectó tanto a su vida diaria como deportiva. Gracias a la ayuda de una orientadora educativa pudo salir de esta enfermedad, pero no todos tienen esa misma fortuna. 

Para atajar esto deberíamos crear una serie de mecanismos legales que nos permitieran regular la práctica deportiva en niños. En España, a nivel nacional no se ha establecido ninguna medida de control sobre esto, si bien es cierto que, debido a que tienen competencia para ello, algunas comunidades autónomas han regulado el cambio de club de estos menores para que no se les pueda exigir derechos de formación si tienen menos de 16 años. También es cierto que en algunos deportes peligrosos se limita la edad de los participantes, pero en ningún caso se han delimitado las horas o las exigencias de los entrenamientos a los que se ven sometidos estos niños. 

Por parte del Comité Olímpico Internacional tampoco se han limitado las horas de entrenamiento en jóvenes deportistas, a pesar de ser el máximo comité deportivo. El Consejo de Europa ha sido, hasta ahora, el organismo más activo en la protección de los derechos de los deportistas, estableciendo normas y estándares y animando a los estados miembros a la adopción de normas y programas, especialmente relativos al ámbito de la explotación, la violencia o el abuso en el deporte, con la aportación del Código de Ética Deportiva. 

Desde “Save the Children” se establecen una serie de derechos que se deben de tener en cuenta cuando trabajamos actividades deportivas con niños, y son los siguientes: 

- Interés superior del niño 
- Derecho al ocio y juego 
- Derecho a la educación 
- Derecho a la protección de su integridad física y su bienestar psicológico 
- Derecho a la participación 

La otra cara de la moneda, y siguiendo con el dilema planteado en el título, se da cuando los niños practican deporte por pura diversión, por pasar un buen rato y estar con sus amigos, sin ninguna presión de conseguir el triunfo por parte de los adultos que les rodean. En estos deportistas se fomentan valores muy positivos como el respeto, la tolerancia, la empatía, el aceptar la derrota… Aquí tenéis un vídeo en el que podemos observar con mucha claridad una práctica deportiva de fines lúdicos, sin dar importancia alguna al resultado. 

En definitiva, creo que debemos respetar a los niños por encima de todo, dejar que disfruten de su infancia practicando deporte de manera recreativa sin ningún tipo de presión ni exigencia. Si realmente se sienten atraídos por algún deporte, ya podrán practicarlo de forma profesional cuando crezcan. Y lo más importante, nunca debemos olvidar que la función principal del deporte a edades tempranas debe ser educar y formar personas. Por lo tanto pienso que es de vital importancia que tengamos esto claro como futuros profesionales de la actividad física, ya que tendremos una gran responsabilidad de cara a evitar estas prácticas abusivas.

BIBLIOGRAFIA:

- Artículo de "Save the Children", sobre el deporte en edades tempranas.

- Artículo del periódico El País.

14 comentaris:

Alexandra Mollon ha dit...

Es fascinante la cantidad de niños que en busca de éxito y gloria solo encuentran fracaso y decepción. ¿ A qué extremo se está llegando con el deporte de élite?

Primero de todo me gustaría poner el ejemplo de los niños esclavos del deporte en China. China es, si se toma como baremo el medallero olímpico de Pekín 2008, la primera potencia deportiva mundial. Shichahai, es una escuela donde han nacido muchos medalleros olímpicos que entrenaban desde los 5 o 6 años 5 horas diarias como mínimo. ¿ A qué precio? ¿A que han tenido que renunciar todos esos niños que han llegado a las Olimpiadas o los miles de niños que lo han intentado y solo han conseguido fracasar? La respuesta es fácil, simplemente, a toda su infancia.

Cada etapa de nuestra vida requiere de unas prioridades que debemos de tener en cuenta. No podemos obligar a niños a que no jueguen con sus amigos o a que simplemente no tenga una infancia con experiencias fuera del ámbito competitivo, es decir no podemos violar los derechos de los niños.

Tenemos que parar esto, primero de todo a nivel internacional, donde los Juegos Olímpicos no se conviertan en ocasiones para explotar a los niños. Después haciendo conciencia a los responsables del deporte de los estados a que ejerzan una supervisión de la situación de los niños en el deporte, las horas de entrenamiento, que establezcan programas de prevención de la salud física y psíquica para estos niños y niñas. También proporcionando a los entrenadores formación necesaria para ejercer. Y, por último, sensibilizar a la sociedad, en particular los padres y a las madres, sobre los efectos que tienen un entrenamiento muy duro en edades tempranas tanto físicamente como psicológicamente.

Me gustaría acabar con una frase “Hay que llegar a ser mejores personas gracias a la educación, y concretamente gracias a la educación deportiva.” Sánchez, F. (2003).

Dejo por si quereis ver un trozo de un documental de la dos, donde muestra los entrenamientos tan rigurosos que practican a niños:

http://www.youtube.com/watch?v=wtkSeKVJ26A

Referencias bibliográficas:

Artículo de "Save the Children", sobre el deporte en edades tempranas.

Artículo “ Tras un biombo chino”, publicado en el ABC.

Gutièrrez,M. Y Sánchez,F. (2003). Manual sobre valores en educación física y el deporte. Ediciones Paidós Ibérica, S.L.: Barcelona.

Vicente Palop Soriano ha dit...

A continuación me dispondré a realizar un comentario en relación con el post llevado a cabo por mi compañero Adrián Eixerés, el cual recibe el nombre de “ El niño deportista de élite, ¿diversión u obligación?. En primer lugar, felicitar a mi compañero por la elección del contenido del post, puesto que se trata de un tema de gran importancia que cada vez más esta saliendo a la luz en los medios de comunicación, y por la realización del mismo.

A lo largo del post se han formulado una serie de preguntas a las cuales me gustaría responder, siempre desde mi punto de vista y respetando todas las posibles opiniones que puedan originarse al respecto. En primer lugar, a la pregunta ¿Realmente están preparados para esto? Desde mi opinión, para nada son conscientes de lo que ocurre a su alrededor, puesto que son niños, y realmente no tienen elección de lo que está pasando, simplemente actúan ante las normas que les establecen y ante las posibles represalias que puedan originarse por parte de sus superiores ante la negatividad de realizarlo. De ello se desprende la siguiente pregunta: ¿Están perdiendo su infancia? De algún modo sí, puesto que no disponen de ese tiempo necesario para establecer relaciones interpersonales con los otros niños, ni tampoco de disfrutar de tiempo libre para destinarlo a su disfrute personal. Esto se debe a las intensas jornadas de trabajo físico de entre 1 o 2 horas diarias, en ocasiones incluso más, que deben de ser capaces de soportar con el único objetivo de satisfacer unas necesidades establecidas por las personas que se encargan de ellos. De ahí se desprende desde mi punto de vista la frase más importante del texto: “Una de las principales causas de estas barbaries son las frustraciones deportivas de los adultos que les rodean, más que una decisión personal de los propios atletas”.

A partir de dicha frase nombrada anteriormente me dispondré a explicar detalladamente mi negatividad ante la existencia de dichas actitudes por parte de los padres involucrando a sus hijos en realizar acciones que de algún modo puedan contrarrestar las frustraciones, tanto deportivas como de otra índole, que han tenido que vivir en el pasado. A continuación me dispondré a refutar mi postura mediante la utilización de ejemplos, en su mayoría deportivos pero también musicales o intelectuales. Dichos ejemplos son solo tres casos de los más conocidos, los cuales forman parte de un conjunto de numerosos casos de sobreexplotación infantil que llevan produciéndose desde hace tiempo en la sociedad actual.

Vicente Palop Soriano ha dit...

El primer ejemplo de ello, es el caso de las tenistas Venus y Serena Williams, quienes hasta llegar a la cúspide del tenis mundial tuvieron que realizar numerosos y exhaustivos entrenamientos dirigidos por su padre a la corta edad de 3 y 4 años. Cabe decir que dichas sesiones transcurrían mediante métodos no del todo adecuados.
Otro de los casos en relación a dicho tema, es el caso de Richard Sandrak, un niño de nacionalidad rumana el cual a la corta edad de 5 años ya era toda una figura mediática del culturismo internacional. Tanto él como su hermana pequeña se veían sometidos a estrictos entrenamientos dirigidos por su padre, sin tener en cuenta los numerosos problemas tanto de músculos como de huesos que podría padecer en un futuro.
Por último y no menos importante, este ejemplo en el ámbito musical, es el caso de Michael Jackson. Tanto él como a sus hermanos llegaron a ser iconos de la música, pero bien es sabido que la metodología llevada a cabo por parte de su progenitor para conseguir llegar al estrellato no era para nada adecuada. Como puede observarse en una entrevista publicada en la red que recibe el nombre de “ La triste infancia de Michael Jackson” en la que afirma que en ese tiempo estaba sometido al maltrato de su padre al igual que sus hermanos.

Por último y a modo de conclusión, indicaré un comentario que puede encontrarse en el periódico digital de El País. El cual desde mi punto de vista me pareció interesante en relación al tema de los niños deportistas de élite, recibe el nombre de:

“ El niño deportista de élite, ¿esclavo o tirano?”

sergi borras ha dit...

La creació de joves promeses per al deport es un fet que porta molts anys passant, ja siga per la importància que se li pot donar a les escoles de formació “cantera” o per l’elevat impacte social que pot tenir un deportista en la nostra societat. En l’antiga URSS hi havia programes específics de captació de joves promeses per a l’esport, on mitjançant una selecció piramidal sols passaven a un nivell superior els que tenien les qualitats necessàries. Aquest fet va proporcionar una gran nombre de medalles en els anys del regim comunista.
Jo crec que per a crear un bon esportista des de ben menut sa d’anar inculcant la idea de sacrifici i esforç, però dins d’uns límits. En algunes disciplines esportives, tipus la gimnàstica, 18 anys d’edat signifiquen ja el final de l’alt rendiment en aquest tipus d’esports. Açò es deu a que la flexibilitat es una de les capacitats físiques bàsiques que abans es perden i per tant si es volen aconseguir les millors marques han de competir en unes edats inferiors. Altre problema que apareix en aquestos temes és la influència dels pares en els gustos dels xiquets. Les figures paternes presenten moltes pressions als seus fills i aquest fet pot derivar en incertesa, inseguretat i poca autoconfiança en els més menuts.
En les edats més tempranes els menuts han de jugar i disfrutar del que estan fent, perquè jugant és com més poden aprendre. En les edats de formació dels xiquets totes les vivències van a formar part de la seua vida i de la seua forma de ser, per tant quan més hagen disfrutat del que han estat fent obtindran uns valors i principis millors.
En conclusió, en les edats on els xiquets han d’experimentar i disfrutar d’allò que estàn fent no es deuria de obligar a realitzar cap activitat que no agrade, i respecte a la competició, en aquestes edats des del meu punt de vista pense que s’ha de anar aproximant al jove esportista a la idea de l’esport però mai deixant de costat la edat que tenen i el que és millor per a ells.

Imma ha dit...

He de dir que estic totalment d'acord amb el text quan parla sobre la creació dels mecanismes legals que permeten regular la pràctica esportiva en xiquets. A continuació exposaré tot allò que pense al respecte.
En primer lloc, els riscos que pot comportar al xiquet al començar un esport de manera professional a baixes edats són molts, des de la pèrdua de la infantessa fins algun tipus de malaltia, com també les discrepàncies en la unitat familiar.
Hi han estudis realitzats que posen en manisfest que l'esport d'alta competició practicat abans de finalitzar el procés de maduresa, pot ser perjudicial, a més que augmenta el risc de lesions, i pot dur a terme a desenvolupar transtorns alimentaris com l'anorèxia o bulímia, o altres malalties relacionades en la malformació òssea.
D'altra banda, quan un pare veu que el seu fill esta triomfant el nivell d'exigència comença a ser mes gran respecte al fill. Què passa? Doncs que a estes edats el xiquet no sap ben bé el que està passant i molts d'ells juguen no per divertir-se i guanyar perquè ells realment ho volen així, sinó, per quedar bé en els seus pares.
No em d'oblidar mai que son xiquets i han d fer coses de xiquets. I de vegades a molts pares açò se'ls oblida.
I en ocasions, excessives hores d'entrenament comporta que el menor es perda experiències claus de la seua edat, renunciar als seus amics, a la família... inclús deixar aparcats els estudis.
Els pares en tot açò son una peça fonamental i dependrà del comportament d'aquestos els resultats que s'obtinguen.
I sí, no tota la pràctica de deport va a ser desfavorable per al nen, hem de dir que l'esport té beneficis i experiències que s'adquereixen. Si el pare s'involucra adequadament sense "explotar" al fill, sense excessos, recordant que es un xiquet, els resultats en tots els aspectes seran positius. Però si en canvi, el comportament del pare es abusiu respecte a la pràctica del deport del seu fill, a llarg termini apareixeran els problemes.
Es en este punt on pense que el deport el fan per obligació. He llegit casos en el que s'ha entrenat durant 14 hores diàries, es el cas de Mickey Mantle, un dels millors de la història del beisbol. Estic segura que a cap xiquet li agrada la idea d'estar tantes hores diàries entrenant, com a xiquets tenen altre tipus de preferència com ixir a passar-ho bé amb el seus companys i disfrutar. I quan un menor arriba a esportista d'èlit comença a tindre obligacions, preocupacions, nervis, adjectius que em de deixar per als adults.
Però clar el xiquet esportista d'èlit pot convertir-se en una gran inversió per als pares. A que em referisc en açò? Molt fàcil, mentre el xiquet esta "matant-se" a entrenar (i tot lo que aixo comporta) per a ser campió olímpic, per exemple, els pares estan aprofitant-se dels diners que esta generant el seu fill, en ver de ser guardats per a ell i el seu futur. Un clar exemple el de la tenista Arantxa Sanchez Vicario
Asi el xiquet es convertix en un “treballador” ja que està fent un esforç a canvi d'unes remuneracions.
Tornant enrere sobre la creació de mecanismes legals, si estem arribant a la conclusió que el xiquet esportista d'èlit s'està convertint en una espècie de “treballador” més, hauria d'haver-hi un estatut que regule les hores d'entrenament al dia i totes aquelles coses que per no haver-hi marc legal es tornen abusives, a l'igual que trobem protegits als treballadors del dia a dia.
En conclusió des del meu punt de vista practicar esport deu ser un plaer per al xiquet, i els pares deuen deixar als menors prendre les seues pròpies decisions encara que s'equivoquen, ja que els errors formen part de l'aprenentatge, i en l'esport, a l'igual que altres aspectes de la vida, un xiquet sobreprotegit es difícil que es desenvolupe adequadament.
Quin adult no ha pensat o dit alguna vegada: - com m'agradaria tornar a ser xiquet, sense preocupacions ni mal de caps, tot el dia jugant i passant-ho be!

maxi ha dit...

El sufrimiento también viene dado por la obsesión de los padres porque su hijo sea el mejor, y destaquen sobre los demás, algunos ejemplos claros en el deporte de élite han sido:

-Escribe sobre su madre Arantxa Sánchez Vicario, ex número uno del tenis, en ¡Vamos!, su biografía. “Está claro que fracasamos con ella”, le contesta la aludida a través de un comunicado. “Nosotros vivimos 20 años por y para ella. Lo dejamos todo de lado e hipotecamos nuestra vida y nuestro matrimonio”.

-“En deportistas que empiezan tan pronto a nivel profesional, los padres tienen que estar encima, y a veces, con la mejor intención, crean expectativas irreales que derivan en situaciones de riesgo”, prosigue. “Los deportes en los que se empieza a competir pronto, como el tenis, son especialmente peligrosos. El padre acaba convirtiéndose en una fuente de estrés para el niño.

-“A mí me enseñó a jugar mi padre cuando estaba destinado a Melilla”, explica por teléfono Feliciano López, número 15 mundial, que en casa tenía entonces a un tres en uno: padre, teniente coronel del ejército y entrenador.

Como conclusión, hay deportes que han cambiado su reglamento para legislar sobre los padres. Clubes que les prohíben tajantemente el acceso a los entrenamientos. Jueces que le han otorgado a un deportista la emancipación para evitarle la mala influencia de sus progenitores. Cuando un niño se profesionaliza y lucha por alcanzar el éxito en el deporte, su relación con el núcleo familiar corre el riesgo de verse alterada, según los psicólogos deportivos, que resumen las dos posibilidades más extremas en dos expresiones: el niño tirano, que acaba dominando a sus padres desde su éxito y sus millones, y el niño sobrepresionado, que es el que sufre las expectativas de estos y su control asfixiante.

Luci lu ha dit...

Aquest post m’agrada’t molt, felicitar al meu company Adrian per ell. En quant a aquest, estic totalment d’acord en el que ha exposat sobre el tema, ha exposat perfectament el que és la realitat d’aquest món d’elit, molta dedicació i esforç, temps de feina, però no sempre èxit. No obstant, crec que ser esportista d’elit és una situació que primer de tot arribes a elles per nàixer en determinades qualitats per a un esport en concret i en segon lloc, és decisió de un mateix. O ens han posat alguna vegada la soga al coll obligant-nos a ser-ho? Està molt bé el defendre els drets dels xiquets d’aquestes edats, però sempre hi ha un dia en la carrera de tot esportista que se’ls dona l’opció de continuar a nivell d’oci i recreatiu, per amor a l’esport, o l’opció de l’esport com a la teua vida i dedicar-li a aquest dia i nit. Aleshores, estic d’acord en tot al que respecta el que son els drets dels menuts, però un té l’opció de decidir. I si està competint en elit i veu que l’esforç es massa gran o arriba a uns límits de patiment que l’esportista no suporta, pot deixar-ho.

D’altra banda, si que m’agradaria parlar sobre el tema de la pressió que exerceixen els pares sobre els seus fills en el tema de l’esport, com si aquests foren xicotetes màquines. “Si guanyes tot és meravellós, però si perds eres el més roïn de tots i mai triomfaràs en aquest món”. A vegades aquests són els que els col•loquen la soga al coll als seus propis fills, simplement per presumir de fill esportista de cert nivell o inclús guanyar algo de diners possiblement en un futur, tot i que el tema econòmic depèn de l’esport que es practique (que els pregunten a les de gimnàstica rítmica o patinatge sobre gel). Hi ha certs clubs, que els propis entrenadors limiten les visites dels pares als entrenaments o que aquests acudisquen a les competicions per evitar la pressió als esportistes. D’altra banda, també els entrenadors amenacen d’alguna manera a l’esportista, per exemple deixant-lo desconvocat o prohibint-li la participació en un campionat determinat, si aquests no entrenen les hores que toca o no rendeixen com volen, fet que veig mal, perquè afecta als nostres drets, però pense que en l’alt rendiment es viu així.

En conclusió els pares deuen de deixar que els seus fills prenguen decisions per si mateixos i deixar que s’enfronten als problemes que la vida els planteja per a poder créixer com a persones i enriquir-se un mateix. Els pares han d’encaminar-los per la via correcta dins de les decisions que aquests prenen. I els esportistes deuen ser conscients de que les decisions les prenen ells, no deixar-se manipular ni per entrenadors ni pels propis pares. Tindre el valor de dir “si, entrenar 5 hores pel matí i per la vespra és el que vull” o al contrari “em pareix massa esforç i realment no vull”. Aleshores, lluitem pel que volem i fem el que realment ens plena.

Jose Manuel Aibar ha dit...

Es bien cierto que lo que está sucediendo es fácilmente evitable, y el principal problema radica en los padres, o al menos es así por lo que veo día a día.
Desde mi punto de vista, el motivo por el que niño practique natación (voy a llevármelo a mí campo) proviene de 3 causas.
La primera y más numerosa es el aprendizaje y defensa en el medio acuático, más tarde entraré en detalle en esta.
La segunda causa viene siempre enlazada a problemas de espalda, desviaciones, lordosis, cifosis... Una causa más que razonable para practicar dicho deporte.
Y la tercera causa, los padres buscan el rendimiento en sus niños, no se contentan con la mera experiencia del contacto con el medio acuático y la dominación de diferentes estilos. Buscan que sus hijos alcancen tal nivel como para que éstos puedan competir para algún club. ¿Os acordáis de los hijos prodigio?, pues ahora muchos de estos padres buscan que sus hijos alcancen las metas que ellos se negaron o que fueron incapaces de cumplir. Y el método es el de machacar al niño (sin tener la más remota idea de cómo entrenar)
Volviendo a la primera causa, que al parecer es la más habitual... quizás sea de todas la más errónea ¿y por qué? porque muchos, muchísimos niños vienen a clase totalmente obligados. No es una tarea fácil hacer una sesión para niños que no disfrutan en el agua mediante la mejora de la técnica. Y vosotros pensareis: ¿pero porqué no trabajas de forma lúdica? Probad a ver... yo tan solo puedo jugar con mis niños los últimos 7 min del curso puesto que los padres asocian el jugar con el no aprender, que a su vez lo asocian con la cantidad de dinero que han "invertido" para que su hijo/a aprenda a nadar.
Es una lástima que el niño se vea obligado a venir y al comienzo de la sesión te de una indirecta preguntándote ¿Jose cuanto falta? Es bastante triste sinceramente no poder hacer algo que seguramente tenga mayor fruto en un futuro (motivación)
Yo cuando era pequeño, salía a jugar a la calle todos los días que se podía y venía a casa a cierta hora para hacer mis deberes, o simplemente me quedaba jugando con los amigos de la escuela a futbito hasta la hora acordada con mis padres. Ahora no, ahora son los padres los que entienden que hacer "deporte" es sano y por lo tanto te apuntan a lo primero que pillan. Quizás estemos sobrecargando a los niños y no les estemos dejando ser lo que son... niños.

Pablo Perales Espí ha dit...

Aquest post del meu company Eixerés és prou impactant pels protagonistes del que tracta. Al veure la foto dels xiquets és veu el sofriment que estan passant per intentar aguantar agafats uns segons més davant el seu mestre. Pareix un cas extrem, però és cert que cada vegada és més normal veure aquest tipus de coses.

El fet de que un xiquet és dedique a l’esport de competició em pareix abusiu. Normalment els xiquets que fan esport el fan amb motiu recreatiu per divertir-se a passar-ho bé amb els amics. Però és cert que cada vegada hi ha més esportistes que comencen la seua vida professional més joves. Supose que fa uns anys era quasi impossible arribar a pensar que xiquets de 4 o 5 anys ja practicaven esport d’èlit. Tal volta deuria d’haver una regulació en l’àmbit esportiu que protegira els drets dels xiquets i no permeta situacions com aquestes.

D’altra banda no tinc clar si el dilema que presenta Adrián entre diversió u obligació està tant clar com pot aparentar inicialment. A primer hora tots diriem que aquest xiquets estan sent obligats a entrenar-se pels seus clubs per tal de ser els millor en un futur. Jo crec que existeixen situacions d’aquestes, però no tant com pensem. Són molts els xiquets que realitzen l’esport per voluntat pròpia, sense que ningú els obligue a fer-ho. També és cert que l’entrenament per arribar a ser un dels millor del món en un àmbit esportiu ha de ser dur, però hi ha molts xiquets que açò ho saben i continuen en l’entrenament. Estic segur que en la majoria de llocs si un xiquet vol deixar l’esport perquè no esta agust amb aquest es lliure de fer-ho.

Finalment crec que hi ha molts casos de xiquets esportistes d’èlit, però molt diferents entre ells, hi hauran casos en que l’esport es per diversió, i altres en que és per obligació, i aquest últim pense que deuria ser eradicat, i si no, almenys que estiga regulat per les competicions.

Joan Furió ha dit...

Nadie duda de que el deporte favorece el desarrollo físico y psicológico de los niños, fomenta en la responsabilidad, la disciplina, y hace el carácter más abierto, entre otras cosas. Pero llegar a ser un deportista de élite no es fácil porque requiere mucho esfuerzo, mucho sacrificio, y renunciar a muchas cosas. Y no todo es tan bonito y tan fácil como parece, porque muchos son los que lo intentan y pocos son los que lo consiguen.

La práctica de una actividad física forma parte de la vida de los niños, es como comer o dormir. Además sabemos que los beneficios son múltiples porque el deporte les ayuda a desarrollar destrezas físicas, a socializarse, aprenden a jugar limpio formando parte de un equipo, les mejora su autoestima. También les previene de la obesidad, de la diabetes, les ayuda en su crecimiento, crea hábitos y un largo etc. Y no solo les ayuda en su desarrollo físico, también mejora y fortalece su capacidad física y mental.

Pero para poder llegar a ser un gran deportista de élite han de entrenar muy duro y eso supone que los niños no viven las experiencias propias de su edad como el resto de sus compañeros, han de renunciar a amigos y familia e incluso a seguir con sus estudios. El deporte de élite requiere un gran compromiso por parte del niño, se convierte en una obligación, con horarios muy estrictos, porque dejan de hacer las cosas que habitualmente hacen los chicos de su edad. Es un sacrificio enorme.

Por eso, la Comisión Médica del Comité Olímpico Internacional (COI, noviembre 2005) para el entrenamiento publicó sus recomendaciones para el entrenamiento de los niños deportistas de élite y de ellas destaco: “La disparidad en el ritmo de crecimiento de los huesos y tejidos blandos coloca al niño deportista ante un riesgo aumentado de lesiones por sobre uso, particularmente en las apófisis, los cartílagos articulares y los cartílagos de crecimiento”. “El niño deportista de élite requiere un apropiado entrenamiento, dirección y competencia que asegure una carrera segura y saludable y promueva un futuro bienestar”. El documento revisa “las bases científicas del entrenamiento deportivo del niño, los desafíos especiales y característicos particulares del entrenamiento del niño de élite y brinda recomendaciones a padres, entrenadores, personal de salud, cuerpos gubernamentales y otros organismos relacionados”

En ocasiones, uno de los grandes problemas es la familia, porque muchos padres ponen en sus hijos unas expectativas tan grandes que se los estresan y los ahogan. Fernando Gimeno Marco, profesor del departamento de Psicología y Sociología de la Facultad de Ciencias de la Salud y del Deporte de Zaragoza dice que “los padres deben mostrarse todo su apoyo, pero deben sujetar su entusiasmo e ilusión para que el niño no se sienta presionado”, y aconseja: “Hay que dejar que el niño decida, aunque eso suponga una equivocación, ya que los errores forman parte del proceso de aprendizaje y en el deporte, al igual que en otros aspectos de la vida, un niño sobreprotegido es difícil que se desarrolle adecuadamente”.

(continua)

Joan Furió ha dit...

Desgraciadamente no siempre la respuesta de la familia es la deseable, como hemos visto con el caso de Arantza Sánchez Vicario que acusa a sus padres de no tener infancia, de ser un juguete en sus manos y de haberse quedado con su fortuna. Aunque no es este el único caso que conocemos: Jim Pierce, padre de Mary, tenista francesa fue expulsado de Roland Garros y de las concentraciones del equipo francés durante un lustro, tras pegar a su hija, insultarla y amenazarla en diferentes ocasiones. La gimnasta Dominique Moceanu, oro en los Juegos de 1996, logró en un juzgado la emancipación de sus padres que eran una mala influencia para su desarrollo. Incluso algunos clubes prohíben que los padres vayan a los entrenamientos para que no estresen a sus hijos.

En conclusión, como hemos visto, los beneficios que aporta la práctica de un deporte a los niños son innumerables pero ante todo el niño debe divertirse con él. Nunca debe convertirse en una obsesión.

abel palao ha dit...

Para empezar este comentario sobre el post "El niño deportista de élite, ¿diversión u obligación?", tengo que comenzar diciendo que me parece muy duro que a los niños, ya desde muy pequeños, se les exija de la manera que explica este post.

Un niño tiene una mentalidad aún débil, hay que explicarle muchas cosas en la vida y responderle con correción a numerables preguntas, siempre desde la educación, formando al niño por encima de todo. Esto es el matiz que creo que no encuentran o no quieren encontrar este tipo de personas que podríamos llamarlos "explotadores infantiles".

Si a un niño queremos convertirlo en deportista de élite, tenemos que ir exigiéndole físicamente lo que es acorde con su edad y sus capacidades. No podemos exigir lo mismo a niños que se llevan tan sólo dos años. Existe mucha diferencia en cuanto a las capacidades físicas en edades tempranas y esto no lo entienden los "explotadores infantiles".

Me parece realmente fuerte lo que ocurre en China debido a su dura disciplina que imparten allí. No pueden someter a la misma disciplina a un niño de 5 años que a un niño de 12 años, entre otras cosas, porque no entienden bien el por qué. La noticia de que un deportista sufra una enfermedad alimenticia por el motivo de que el entrenador le haya hecho adelgazar 5 kilos, como ha pasado con Karen Arthur, la verdad, es que me pone los pelos de punta y me quita las ganas de seguir leyendo noticias relacionadas con estos temas por la rabia que me produce.

Pienso que se deberían crear una serie de medidas internacionales y universales, las cuales pudieran regular la práctica deportiva en niños. Se debería regular la cantidad de horas que realizan práctica deportiva y la exigencia que le imponen en los entrenamientos.

Me parece de lo más correcto y lógico que “Save the Children” establezca una serie de derechos a tener en cuenta cuando trabajamos actividades deportivas con niños, como son las comentadas en el post, ya que el niño debería practicar deporte porque le gusta y porque se lo pasa bien realizando esa actividad física o deportiva.

Para concluir, simplemente decir que debemos educar a los niños en el deporte como lo educamos en la vida: desde pequeños, con unos valores positivos como son: el respeto, la tolerancia, la deportividad, la cooperación, la empatía, el compañerismo, la nobleza, etc. Éstos valores son los importantes en la vida, ya que son los que se reconocen más adelante cuando somos mayores y no el ser el mejor cueste lo que cueste, porque un día, esas personas que son inculcadas por ese tipo de valores, el ser el mejor y quedar por encima de los demás, a pesar del sufrimiento y cueste lo que cueste, pagarán las consecuencias con su propia muerte debido a el desgaste sufrido, a la mala alimentación..., y la muerte, hoy en día, es el único problema que no tiene solución.

Miguel Llorca ha dit...

Cuando oímos hablar de explotación de niños en el deporte, lo primero que se nos viene a la cabeza es China. Allí como explicaban mis compañeros se somete a los niños a durísimas cargas de entrenamiento, tanto físicas como mentales. El afán por ganar y ser mejores hace que las personas pierdan la cabeza y se olviden de con quién están tratando de verdad, niños.
Esto no solo ocurre en china o en deportes como la gimnasia, ni hace desplazarse al continente asiático para ver como se juega con las ilusiones, con las libertades y con los derechos de los niños con el único objetivo de poder convertirlos en estrellas de sus deportes y por tanto minas de dinero.
En el mudo del futbol se dan situaciones relacionadas en las que gente con afán de cubrirse de dinero es capaz de hacer cualquier cosa. Todos conocemos los casos de Agüero, Ronaldinho, Eto’o… Que pasaron de vivir en la más absoluta miseria a ser algunos de los deportistas mejor pagados del globo y como consecuencia hacer ricos a aquellos que confiaron en ellos desde un primer momento. Hay gente que se aprovecha de esto para intentar sacar tajada.
En los países desarrollados, el futbol mueve a las mayores fortunas a nivel internacional mientras que en los países tercermundistas (áfrica y sud-américa) es un mundo soñado al que millones de niños pueden acceder. Los padres soñando con salir de la miseria en la que viven son capaces de vender sus vidas. De ello se aprovechan infinidad de agentes estafadores que a cambio de dinero engañan a esas familias prometiéndoles un futuro dorado en Europa destrozan, más si cabe, su situación económica y en muchos casos la vida de sus hijos.
Un responsable de la asociación “Save the children” que nombraba anteriormente mi compañero Adrián afirma:
"El hecho de que el mercado del fútbol mueva tantos millones de euros permite una mayor especialización de las 'artimañas' para vulnerar la ley, así como para ejercer una mayor presión. Evidencia de ello es el problema de tráfico de menores que actualmente se está produciendo entre África y Europa, incumpliendo con las estrictas leyes de la FIFA al respecto".
Muchos son los niños que se desplazan en pateras para poder triunfar en este deporte y al llegar no encuentran nada. Estos niños no vienen a ciegas los agentes les aseguran que les están esperando y que tendrán la oportunidad de realizar pruebas en equipos importantes.
Lo que busco contando este caso es destacar que el deporte por su impacto social y sobre todo por su capacidad de mover tan grandes cantidades de dinero, es muy peligroso, hace que la gente lo aproveche y sin ningún tipo de escrúpulo manipule, juegue con la integridad física y con la ilusión con miles de niños dejando de lado los verdaderos valores que busca éste para la sociedad.
Estoy totalmente de acuerdo con mis compañeros que estos hechos se tienen que perseguir legalmente y castigarlo para poder defender y velar por los derechos y libertades de los niños.

Alex Valle ha dit...

Cuando hablamos de la práctica deportiva en niños, deberíamos hacerlo hablando sobre los valores, la educación, el respeto, el compañerismo, etc. Sin embargo, actualmente y, cada vez de forma más arraigada, observamos como los derechos de miles de niños que compiten en deportes de élite son vulnerados a diario.
Niños sometidos a entrenamientos físicos y mentales insostenibles para su edad que les dejan marcados para toda la vida. Los valores unidos al deporte son en este caso sustituidos por entrenadores estrictos, gobiernos que buscan el orgullo nacional, especuladores que engañan a familias pobres y padres que desean ver cumplidos sus sueños a través de sus hijos. Es, por tanto, evidente que el deporte de élite practicado sin un control por parte de entrenadores y padres puede perjudicar al normal desarrollo de los menores.
Para Julio Alonso, director de comunicación de Save the Children en España, "el entrenamiento intensivo en deportes de competición es cada vez más frecuente entre los niños y niñas, emprendiéndose con mayor intensidad a edades más tempranas.
Pienso que el deporte ofrece bienestar, enseña autodisciplina, trabajo en equipo, liderazgo, cooperación, habilidad para compartir, manejar el estrés y competir. Sin embargo, lograr que sea positivo depende fundamentalmente de las circunstancias en las que se produzca esa práctica y, en ocasiones, el esfuerzo físico que requiere puede llegar a suponer una violación de los derechos de los niños.
Es por esto que la educación no puede ser canjeada por ninguna medalla, puesto que la edad para practicar un deporte de élite al más alto nivel está determinada, y luego muchos de estos deportistas terminan sin ninguna opción en su vida.