dijous, 16 de desembre de 2010

¿Dónde están los valores del deporte?

Por Ainoa Roldán Aliaga,
estudiante de Diseño curricular de la EF

Desde el pasado jueves a mediodía hemos sido testigos de un acontecimiento nada agradable para el deporte español, un nuevo escándalo de dopaje. Tanto los medios escritos, como los audiovisuales o los radiofónicos se han hecho eco de la noticia y, además de lo obvio, yo me planteo algunas preguntas: ¿por qué sólo acaparan portadas otros deportes que no son el fútbol cuando surge un escándalo de éste tipo? Véase también el caso Contador, aún sin solucionar y que después de esto adquiere más fuerza la sospecha; ¿Qué lleva a los deportistas de alto rendimiento a cometer estos actos? ¿Qué sienten los niños de las escuelas deportivas al ver sus mitos caídos? ¿Qué hace la sociedad al respecto?

El tema del dopaje está ya muy visto, por desgracia, en nuestro deporte y, desde aquí, lo que me gustaría sería plantear un enfoque desde el punto de vista de la educación física, de cómo nuestra materia podría ofrecer una alternativa.

La sociedad actual vive una crisis de valores importante, no hay más que pararse a escuchar cualquier telediario o leer cualquier periódico para ver que “hecha la ley, hecha la trampa” y siguiendo este ideal el mundo del deporte no iba a ser menos. La WADA (World Anti-Doping Agency) actualiza cada año una lista de sustancias prohibidas que favorecen el rendimiento de los deportistas, pero muchos o buscan otras sustancias para evitar ser sancionados o ni se preocupan por si serán “pillados”, las consumen y ya se verá.

El gran escándalo de estos días se ha destapado porque uno de los deportistas sancionados, Paquillo Fernández, ha colaborado con la policía para ver reducida su sanción. Sólo escuchar esto ya plantea un sentimiento de rabia importante porque mientras se dopaba no declaró nada, obviamente se beneficiaba, pero ahora ¿qué es un “chivato” porque quiere volver a competir? ¿Traiciona a sus colegas? ¿Cómo sabemos que volverá a competir sin tomar ninguna sustancia? Con esto no estoy justificando nada, al contrario pienso que si es una forma de acabar con el problema adelante pero no creo que rebajar la sanción sea una buena recompensa pues el acto sigue siendo el mismo.

Por otro lado, lo nuevo de este caso, llamado por los agentes policiales “Operación Galgo” es que la considerada mejor deportista del año, Marta Domínguez, es sospechosa de traficar con sustancias dopantes. No sé qué es peor si doparse o ser traficante y beneficiarte del mal ajeno y que conste que no estoy acusando a nadie, es inocente hasta que se demuestre lo contrario, para mí también es una leyenda. ¿Es tanta la tentación del que tiene mucho y quiere tener mucho más? ¿Se sienten satisfechos cuando ganan sabiendo que no ha sido gracias a su esfuerzo? ¿Qué sentido entonces tiene el deporte de alto rendimiento?

Creo que, en este punto, es donde la educación física puede jugar un papel muy importante y, hoy en día, no lo estamos aprovechando. Se sigue explicando lo que es un calentamiento, las reglas de un deporte concreto o la técnica de esos deportes pero ¿está preparado el profesor de educación física para explicar la caída de un mito por culpa del doping? Hablar de competencias básicas no es solo relacionar la educación física con otras materias, pienso que es crear una unión entre las materias que se imparten en los colegios con la sociedad en la que vivimos, no podemos enseñar una realidad y salir y encontrarnos otra. Debemos explicar a nuestros alumnos que el dopaje está a la orden del día, que cualquiera que se dedique al alto rendimiento estará tentado a ello pero que deben recordar porqué han querido seguir en la competición, pensar en el camino que han recorrido y en que no se puede renunciar a unos valores de trabajo y constancia por un poco más de dinero, que no tiene sentido “meterse” nada porque al final te van a coger y nada de lo que hayas hecho, con o sin dopaje, va a servir porque habrán perdido toda credibilidad. No debemos confiar en lo que transmite el deporte de manera intrínseca porque después de todo hay algo extrínseco que lo corrompe, debemos proporcionar los medios para hacer frente a esa perturbación externa.

Hoy el ejemplo de muchos niños y niñas son estos deportistas sospechosos. Quizá si el ejemplo estuviera en el aula, el mito no sería tan grande y la caída no sería tan fuerte. El deporte es sinónimo de valores como la constancia, el esfuerzo, el compañerismo, la cooperación… ¿qué es lo que ha pasado? ¿No era verdad esto que nos decían o es que al crecer nos cegamos con todo aquello que se pretende evitar desde el deporte?

15 comentaris:

Alberto Botella Pla ha dit...

En primer lloc donar-li l'enhorabona a Ainoa per aquest post ja que considere el tema molt relacionat amb el que s'està fent amb l'assignatura d'Educació Física a les nostres aules.

En primer lloc m'agradaria parlar sobre l'enfocament erròni que se li dona a l'EF. La gran majoria de professors utilitzen la metodologia tècnica, és a dir, s'establixen unes metes o uns objectius que els alumnes han de superar al final de curs. Com una mena de cursa. Si l'alumne supera la meta està aprovat, si no la supera suspén. D'altra banda si l'alumne la supera sobradament té molt bona nota i si a més obté el millor resultat té un excel.lent. Aquesta es la forma més fàcil d'avaluar que utilitza el professor en l'ensenyament. Amb açò no estic referint-me a que aquesta metodologia incita a prendre substàncies dopants, però l'orientació que se li dona a l'esport és la del rendiment. Amb tot açò i sense deixar de banda els clubs esportius, escoles esportives i demés, la concepció que més força prén en els xiquets es la de competir per a guanyar. Siga de la forma que siga.

Per altra banda i el que considere també important és l'exempció de l'assignatura d'EF als "esportistes d'èlit". Com molt bé ens ha informat Ángel al post "La Educación Física y el Deporte de élite" aquests alumnes fan servir un decret per no cursar EF. Amb açò i ja des de les altes esferes es promou el rendiment no obligant a cursar l'assignatura a alumnes "tècnicament superdotats". Aquest fet incita a pensar que les classes d'EF són purament tècniques o que almeys siga aquesta la metodologia a utilitzar.

En conclusió, aquest post sobre el dopatge ens pot servir per a fer una autoreflexió sobre la metodologia de l'ensenyament tècnica que s'utilitza constantment a les nostres les aules. Per què ens ha de sorprendre que hi hagen atletes que es dopen per aconseguir millors marques si ja des de nens se'ls mostra una concepció tècnica on el que importa es guanyar o superar unes marques independement dels mitjans utilitzats? Per si açò fora poc estan els decrets de les administracions per tirar una "maneta" i fer-nos vore a tots que açò es el que preval a la societat.

Alberto Piernas Carcelén ha dit...

El deporte de élite es un mundo en el que se compara a cada deportista con sus compañeros y rivales y que obliga a éstos a estar superándose constantemente. Si a esto le unimos la presión mediática (TV, patrocinadores), de entrenadores o incluso familiares y los excesivos beneficios económicos que se pueden derivar de la consecución de un título, llevan a los deportistas a buscar "otros" caminos más rápidos pero menos seguros.

Estoy de acuerdo con Ainoa y Alberto a que es un error enseñar la parte "bonita" del deporte de élite dejando de lado temas tan importantes como el dopaje, que hace que todos los logros conseguidos queden en nada y que la imagen del deportista quede dañada de forma irreversible.

No sólo debe darse una educación contra el dopaje desde edades tempranas, sino que ésta debe continuar a lo largo del tiempo, incluso cuando los deportistas estén en lo más alto, ya que es ahí cuando la tentación es mayor. Por lo tanto, no sólo la escuela debe ser la impulsora de esta idea, sino que clubes y organizaciones deben unirse a esta lucha.

Alberto Piernas Carcelén (estudiante de Diseño Curricular)

russo_555 ha dit...

Enhorabona per l'artícle Ainoa.

En primer lloc dir que aquest artícle i el de Ànima estàn molt relacionats, baix el meu punt de vista. Com diu Ànima "més no és sempre millor".
Perfectament ho podem aplicar al tema del dopping. Esportistes que volen més i més, sempre per les ganes de guanyar, perque l'esport d'alt rendiment s'ha convertit sols en guanyar. Fora han quedat els valors, avuí en día el realment important és la victoria, i no la manera en que s'aconsegueix, aleshores pareix que tot val. I no és així.

Però no fa falta anar-se'n a l'esport d'alt rendiment per parlar del dopping. Els gimnàs s'han convertit en un mercat de productes dopants, on qualsevol usuari pot comprar-los amb total normalitat, i (el que hem sap més greu) fins i tot recomanat per el que es fa nombrar entrenador personal.

Opine que s'ha d'actuar inmediatament, no podem permitir aquestes bestieses. L'activitat física està perguent tot allò que la fa gran: els valors. On queda l'esforç? I la constància? No hem de tindre por a saber quin és el nostre límit. Si el meu cos no pot més, perquè he de maltractar-lo amb sustàncies dopants? No puc estar orgullós sabent que he fet tot el possible? O, perquè vull acelerar el procés?

L'esport no es un objectiu de la vida, és una manera de viure la vida.

I per finalitzar voldría recolsar la proposta d'Ainoa de treballar aquests temes a les aules, per formar als nostres alumnes.

Josep Maria Santamatilde Peris

rafa maícas ha dit...

Ainoa, estoy de acuerdo en varias cosas del artículo que a continuación comentaré, pero no comparto ese sentimiento de rabia que puedes tener cuando alguien colabora con la policía para destapar una red de tráfico de sustancias ilegales. Realmente no sabemos con que intención lo hace, así que intentemos pensar que ha sido con el mejor y más adecuado fin que no es otro que ayudar a eliminar el dopaje en el deporte.
Por otra parte, voy a aportar mi opinión respecto a las preguntas que planteas en el quinto párrafo, poniendo el ejemplo de un deportista que llega a la élite tras muchísimo sacrificio y con méritos personales, pero que una vez ahí se da cuenta de que todo es una mentira y que la gran mayoría de los que compiten a ese nivel, hacen “trampas”. Este joven tiene dos opciones claras, la fácil que es subirse al “carro” en que van todos o la complicada que es trabajar duro siendo más probable que no consiga ningún éxito deportivo. Lo moralmente correcto, lo bueno para la salud y lo que respeta los valores sería optar por la opción complicada, y para ello hemos de trabajar nosotros (futuros profesores) desde la educación física, ya que desde ésta se puede informar a los alumnos de los aspectos negativos que las sustancias dopantes tiene sobre la salud, del valor que tiene conseguir algo con trabajo y esfuerzo y sobre todo del respeto por el juego limpio.
Tras este comentario, me pregunto ¿cuantos de nosotros hemos tratado el dopaje en nuestros institutos?

ricardotomasjurado ha dit...

En cuanto al post, me parece una buena idea intentar hablarlo o por lo menos dar información a los estudiantes de Educación Física desde los institutos para que por lo menos algunos de esos estudiantes que posteriormente compitan en el más alto rendimiento, vean las consecuencias que les puede ocurrir desde pequeños, pienso que es un tema que se podria considerar el hablarlo y argumentarlo tanto en las clases de educación física como en si en la carrera, porque ¿cuantas veces hemos tocado el tema del dopaje? o mejor todavia, lo hemos visto de pasada y no nos hemos parado a darle importancia, si nosotros que somos los principales defensores del deporte, que para ello estudiamos cinco años una carrera, posteriormente en temas como estos no nos paramos ni una sesión hablar del porque de las cosas, como posteriormente, podemos pedir otras cosas.

Volviendo al post de mi compañera, me gustaría dar mi opinión sobre un fragmento del post, que me ha llamado la atención y es en la declaración de Paquillo Fernandez a la policia para rebajarle la sanción de dopaje, entonces ahora estamos comparando en si, ¿el deporte con el bandalismo, la violencia?, es algo que no puedo llegar a entender y no por el simple hecho de que este atleta se arrepienta o no, que hubiera pensado en su momento, sino por el simple hecho de que para que él, se ahorre sanción habla de otras operaciones que tenía ya a su disposición, me pregunto ¿Porque no lo hizo antes por el bien del deporte?. Creo que esta bien que comparezca pero de ninguna manera le rebajaria sanción por una cosa que él hizo y era consciente de lo que hacia, porque los deportistas, tienen que entender que cuando se dopen, no ponen una mancha negra simplemente en su historial, ponen una mancha negra en el historial de un país, por tanto, por ser de la magnitud que implica el dopaje pienso que seria un tema serio a tratar o por lo menos dar información acerca del dopaje en los institutos, no se da sobre las drogas, sexo, enfermedades cardiovasculares.... porque no del dopaje, si tenemos la oportunidad los docentes de educación física.

Mario Frias ha dit...

Ya he referenciado el articulo dopados todos, de Vicente Verdú, publicado en El País en otro comentario, y también he planteado la pregunta que voy a hacer a continuación, aunque referente a otro tema, pero la vuelvo a dejar aquí planteada para el tema que ahora nos incumbe por que tras leer el post me parece muy coherente y lógico que conste aquí también. A ver que pensáis.
¿Es lo suficientemente potente la institución escolar, y la asignatura de EF para ejercer un papel transformador en cuanto al doping entendido como problema social, tal y como replantea en el articulo, o debería ser la sociedad quien cambiara y la escuela y la asignatura quien actuara haciendo el papel de conservador?

Respecto a la pregunta de que es lo que ha pasado, creo que el deporte es sinónimo de valores, pero el deporte de elite, que es el que tomamos como ejemplo en la mayoría de los casos y desgraciadamente, deja los valores positivos del mismo en el escaparate, y los negativos en la trastienda, para que todos entremos en la tienda a dejarnos el dinero gustosamente

Ana ha dit...

El deporte de competición es un ejemplo característico de actividad que, inevitablemente compara a cada deportista con sus compañeros, y se le exige además una constante superación para llegar a ser el mejor. Pero estas aspiraciones dejan de ser legítimas cuando se quieren cumplir por medios peligrosos, violentos y ajenos a la ética, entre estos esta el doping, por ello su uso está prohibido.

El doping es una pieza que no encaja en la estructura del deporte. Su práctica es contraria a la ética y lealtad deportivas. En efecto, si uno de los objetivos de la práctica deportiva es el desarrollo integral del deportista en la libertad y la dignidad, cuando aparece el doping se anula este propósito, porque su práctica corrompe al deportista, lo convierte en un objeto al que se utiliza y manipula, en una maquina que hay que amortizar en breve plazo y que tiene que rendir al máximo. Por otra parte el doping es deshonesto porque contradice la finalidad primaria del deporte, que es conseguir una mejor salud física, mental y social.

Por todo ello, creo, al igual que mi compañera Ainoa, que es un tema bastante importante a tratar en las clases de Educación Física con los alumnos de secundaria, hacerles ver que el doping existe y que hay que combatir contra él.

AiNoA ha dit...

Después de haber leído algunos comentarios al post quiero dar mi opinión y aclarar algunas cosas.

Antes que nada gracias por haberlo leído y haber dejado vuestra opinión.

Respecto al comentario de Rafa sobre el sentimiento de rabia decir que no es sólo en este caso, quiero decir, que la misma rabia me da aquel que comete un robo o un homicidio (o cualquier otro tipo de delito) y se le rebaja la condena por colaborar con la policía o por confesarse culpable,lo siento pero el daño ya está hecho y creo que lo justo es que cada uno asuma las consecuencias de sus actos y en este caso opino lo mismo. Igual es una postura un tanto radical pero al igual que ha comentado Mario que hubiera colaborado antes cuando le ofrecieron tomar esas sustancias. Hubiera hecho destapar todo esto antes pero su nombre estaría limpio y seguiría siendo ejemplo para muchos niños y no tan niños.

En cuanto a la pregunta que plantea Mario: ¿Es lo suficientemente potente la institución escolar, y la asignatura de EF para ejercer un papel transformador en cuanto al doping entendido como problema social, tal y como replantea en el articulo, o debería ser la sociedad quien cambiara y la escuela y la asignatura quien actuara haciendo el papel de conservador? creo que la institución escolar si que es lo suficientemente potente y si la asignatura de EF se impartiera con cabeza y haciendo referencia a los problemas de la sociedad podría aportar mucho más de lo que aporta y se tendría mucho más en cuenta pero hoy en día pienso que se sigue teniendo la imagen del profesor de EF con el silbato y el potro. La sociedad podría cambiar si desde la escuela se plantean los problemas reales que viven los niños y jóvenes en la actualidad porque si no es la escuela la que fomente esta actitud de cambio ¿quien va a ser?

Javier ha dit...

Respecto a este artículo tengo que decir que el dopaje en el alto rendimiento está a la orden del día. Los deportistas del máximo nivel se encuentran todos en muy pocas décima, por tanto deciden buscar otros medios para superarse y conseguir ser los mejores. Con esto no estoy queriendo justificar el dopaje ni mucho menos, pero es la realidad.

Muchos deportistas seguramente utilicen sustancias que no están reflejadas en la lista de sustancias dopantes que tengan los mismos efectos en el rendimiento que las que sí lo son, pero, desde el punto de vista de la traición a ciertos valores que se inculcan en el deporte, ¿Estas sustancias no deberían de considerarse dopaje?. Al fin y al cabo son sustancias con efectos similares a las dopantes pero simplemente no aparecen en una lista.
Por todo esto quizás deberíamos de realizar una reflexión mayor y pensar si el deporte de alto rendimiento en sí traiciona todos los valores tradicionales que conlleva el deporte. Desde otro punto de vista pudiera ser imprescindible clasificar este tipo deporte en un grupo aislado, ya que conlleva objetivos diferentes, en este caso la principal meta es ganar y ser el mejor.

Estoy de acuerdo con Ainoa en que tenemos la obligación de mostrar la verdadera realidad a nuestros alumnos en cuanto al deporte, pero quizá sería más importante tener claro que el deporte de alto rendimiento es un mundo aparte en el que todo sirve para ser el mejor. Por tanto deberíamos de preocuparnos por seguir manteniendo ciertos valores como el esfuerzo, la superación, la cooperación…etc.

Para finalizar, solo queda decir que tenemos que tener claro qué tipo de deporte o práctica física estamos enseñando y en qué grupo lo englobaríamos.

Javier Ferrer García

alvarokampo ha dit...

Antes de comenzar me gustaría darle la enhorabuena a Ainoa por su post ya que pienso que tanto su contenido como su forma de expresarlo ha sido muy correcto. Respecto a lo que dice Alberto, pienso que lleva razón en que ya desde pequeños nos meten en la cabeza en las clases de EF que para superar unos contenidos tienes que realizar unas marcas determinadas que son para todos iguales. Ese es el primer problema en el cual se debería incidir por que eso incentiva que el futuro deportista se quiera superar día tras día ya siendo un niño-adolescente y mejorar esas marcas o resultados que ya desde niño a obtenido, y eso no es lo malo, lo malo será si ese adolescente el día de mañana elige ser un deportista de elite y llegue a un punto que ya no mejore mas por los diferentes métodos de entrenamiento (por que todos nos hacemos viejos..) o que tenga que trabajar mucho para obtener dichas mejoras y opte por el camino mas fácil que es el doping. Por ello pienso que el método técnicista se debería emplear cuando los alumnos son mas mayores, a partir de una edad determinada, para dejar que se forje una personalidad deportiva sana y generosa que se centre en el mero hecho del disfrute de la práctica deportiva y no una práctica deportiva competitiva e individualista, la cual ya tendrá tiempo de forjarse si el deportista “tira” por el camino del rendimiento. De esta forma creo que el deportista tendrá una mayor capacidad de decisión y también tendrá en cuanta los valores experimentados en su infancia, y priorizará dichos valores frente al camino fácil que seria el doping. Con el modelo técnico de enseñanza estamos limitando la capacidad de decisión de los deportistas por que no tienen valores éticos y morales adquiridos que les proporcionaría un modelo deliberativo desde niños (no olvidemos que es cuando se forja la personalidad de una persona para el resto de su vida) .Esto hace que al no tener valores les de igual doparse que no, no lo ven como algo malo por que lo que ellos buscan a toda costa es lo que han buscado durante toda su vida, batir records de mayor o menor trascendencia y si eso les ayuda pues bienvenido sea.
Con esto no quiero decir que la metodología técnica haga que los deportistas se dopen, pero si limita en mayor o menor medida que tomen la decisión correcta y no lo hagan.
Por otro lado me gustaría hacer mención sobre el tema del doping en los gimnasios que ha expuesto en su comentario Josep Maria. El otro día escuchando en la radio un programa deportivo llamado “el larguero” que seguro que muchos de vosotros conoceréis hay un espacio en el que hablan dos doctores y se les hace preguntas de todo tipo relacionadas con el deporte y salio el tema del doping en los gimnasios. Ellos decían que eso era una cosa evidente aunque no se podía meter a todos los gimnasios en el mismo saco y por ello, ellos y otro grupo de médicos habían o iban a solicitar no recuerdo muy bien si al ministerio de sanidad o al que regule ese tipo de cosas que debería de haber por ley mínimo un licenciado de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y eso es una cosa que me alegro escuchar por que nos abre una gran posibilidad de trabajo para el futuro si finalmente se consigue.

Álvaro Garrido Montero.

Sara ha dit...

En definitiva, todos coincidimos en que el tema que Ainoa trata está presente en la actualidad y por ser un tema vigente debe tratarse en la escuela. La palabra cambio aparece repetidamente en la mayoría de los post de los compañeros y quizá debamos atender a ella de un modo más específico, puesto que el deporte en materia de dopaje necesita un cambio. A veces pienso que el hecho de prohibir todas las sustancias es lo que haya hecho que se tomen, lo prohibido incita!

En los 5 años de licenciatura cierto es que el tema de dopaje no se aborda lo suficiente, en fisiología, estructuras legislativas, y en alguna otra hay un tema que engloba este concepto, pero no se profundiza lo suficiente. Si nosotros no conocemos el tema, ¿cómo pretendemos enseñarlo a los alumnos?, lo que se me ocurre es que el cambio lo produzcamos nosotros, que leamos, que utilicemos estas reflexiones que hacemos para combatir este problema actual en nuestras clases, y hacer ver a nuestros alumnos que no es el mejor modo de hacer las cosas.

La transversalidad que se plantea hoy en el currículum es la opción de mejora que se nos permite desde arriba, debemos aprovecharla y relacionar este tema que aunque sea del ámbito deportivo también se iguala al consumo de otras substancias (alcohol, drogas, tabaco, etc.) en la vida de una persona, siendo los adolescentes los más vulnerables.

Sara Pérez Cano

Guillermo López ha dit...
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Guillermo López ha dit...

Como hemos podido apreciar en los medios de comunicación el dopaje es un tema que está a la orden del día para conseguir el rendimiento deseado, pero no creo que sea una cuestión que incumba a los profesores de educación física ya que tratamos con jóvenes de hasta 17 años que no buscan un rendimiento profesional, aunque sí que sería positivo que fuésemos capaces de contestar a los alumnos en el caso de que surgiera esa cuestión durante las clases, remarcando los aspectos negativos que el dopaje conlleva.

Si nos fijamos un poco la mayoría de los casos de dopaje aparecen en deportes en los que conseguir llegar a la cima requiere de un esfuerzo descomunal en los entrenamientos del día a día y en la propia competición, como son el ciclismo y el atletismo, posiblemente debido a que la técnica requerida en ambos deportes no es muy complicada de aprender, por lo que la diferencia en los resultados puede llegar a ser la condición física de cada sujeto.

Con ello no estoy justificando el uso de estas sustancias, sino que quiero hacer referencia a que se trata de deportes que, en relación con el esfuerzo que supone conseguir un rendimiento óptimo, no están tan bien remunerados como otros deportes que, en principio, conseguir los resultados deseados no depende de tener una condición física formidable.

Es en este momento donde participan figuras que rodean al deportista como los entrenadores, representantes o patrocinadores, que en cierta manera viven del rendimiento del deportista y que debido al capitalismo que nos envuelve no dudan en convencer a los deportistas del uso de sustancias dopantes (aunque siempre hay algunos que se dopan por voluntad propia). Estos deportistas basan sus beneficios económicos en el deporte y precisamente es en estas modalidades deportivas en las que si no eres el número uno o de los más destacados desapareces de los medios de comunicación y acabas cayendo en el olvido.

Desde mi punto de vista el fenómeno del doping está más relacionado con factores externos que afectan al deportista que con la voluntad del mismo de conseguir unos resultados desde una motivación intrínseca hacia ellos. Estoy seguro que ninguno de estos deportistas desearían doparse si con ello consiguiesen unos resultados satisfactorios, pero así es la vida, todo se mueve por intereses económicos de cada una de estas personas que rodean a los deportistas, que después de tantos años de esfuerzo tienen miedo de caer en el olvido y en consecuencia acaban quebrantando la ley poniendo en peligro toda su carrera deportiva.

Néstor ha dit...

No cabe duda de que siempre es bueno comentar un tema como el doping, que desgraciadamente ha salido a la luz como noticia deportiva en los últimos años. Ya son muchos los casos que hemos visto, y creo que sería hora de ir poniendo un poco las cosas en su sitio y buscar soluciones más eficaces de cara a esta práctica que está destrozando el deporte en todos sus sentidos.

Estoy de acuerdo con la autora del post en que la institución escolar sí es lo suficientemente potente como para hacer frente al problema si las cosas se hacen bien. Debemos concienciarnos nosotros, los futuros docentes o profesionales del alto rendimiento deportivo, y empezar a promover un cambio en la mentalidad de todo el que podamos influir como expertos del deporte. Quiero decir que, como señala Ainoa, no vale con enseñar la cara bonita del deporte, sino que concienciar al alumnado de algo como el doping no estaría fuera de lugar (por ejemplo en los años que llevo aquí nadie se ha preocupado por sensibilizarnos respecto a este tema). Me parece importante salir un poco del marco básico de enseñanza de la Ed. Física y relacionarlo más con la actualidad que nos rodea. Esto, para mi, sería un buen comienzo para afrontar el dopaje.