dijous, 28 de juliol de 2011

Ficción relacionada con la salud

Por Esther Peris Tena,
estudiante de Teoria y Práctica del Currículum de la EF

A raíz del curso Iniciación a la investigación docente en EF, he realizado esta pequeña ficción autobiográfica basada en el artículo de Barbero (2006) Ficción autobiográfica en torno a la cultura corporal y la vida cotidiana. En este texto se describe la presencia (y constantes demandas) de una cultura corporal muy específica en nuestra vida cotidiana, que tiene como rasgo el ideal de un cuerpo moldeado, esbelto y joven. Esto plantea la necesidad de incluir esta problemática en el curriculum de la Educación (Física) a fin de incrementar la capacidad del alumnado ante unas demandas (amenazas) que impregnan nuestra sociedad. Mi única intención con este trabajo es que sirva de material pedagógico o de discusión para los alumnos.

Son las siete de la mañana. Suena el despertador y me quedo cinco minutos sintiendo el calor de las sábanas. Después de la ducha, me preparo un café con leche desnatada y copos de cereales integrales, como todos los días. Mientras desayuno decido poner un rato la televisión. Desde primera hora de la mañana me bombardean con anuncios de maquillaje y perfumes. En todos ellos aparecen modelos y actrices muy delgadas, con un cutis perfecto, joyas carísimas y ropa de los mejores diseñadores. Su expresión de felicidad, su estilizado cuerpo y todo el lujo de su alrededor me da mucha envidia. A mis 17 años, me quedo pensando unos segundos sobre si debería adelgazar (1). Termino mi desayuno y me voy al instituto. Al cruzar el paso de cebra, veo una marquesina publicitaria de una conocida marca de ropa española. En ella está la foto de una actriz famosa, la cual aparece con unos tacones que estilizan su figura y un escote en forma de pico que realza su cintura de avispa. Como me gustaría lucir algún día como ella (2). Al llegar a clase me fijo en mis radiantes compañeras: pelo perfecto, muy maquilladas y ropa a la última. Yo debería copiar su estilo (3). A la hora del recreo, me miro en el espejo del baño. Mi chándal es muy cómodo pero no me gusta mi aspecto, me siento fatal (4).

Ya por la tarde, decidimos ir al centro de compras para ir a la cena del viernes pero antes nos comemos una ensalada baja en calorías (5). En el centro, entro en una tienda y veo un pantalón precioso. Decido probármelo y busco la talla 40 aunque solo encuentro la talla 34 y 36 (6). Soy consciente de que es prácticamente imposible caber en esa talla pero durante un rato me siento frustrada. Llega la hora de merendar y me apetece comer algo dulce, pero mi amiga me dice que eso engorda mucho. Así que me decido a comprar una revista de moda. En las primeras páginas aparecen 4 ejercicios milagrosos para tener el vientre plano. Unas páginas más adelante, me recomiendan el consumo de unos tés diuréticos con el único fin de ayudarte a no retener líquidos (7). Al terminar de ojear la revista me doy cuenta que es toda publicidad, empezando desde los complementos hasta las cremas que debemos usar (8). Y todas ellas están dirigidas hacia un prototipo de mujer ideal que, mirando por un segundo a mí alrededor por las calles de Valencia, no reconozco por ninguna parte (9).

En ese momento me planteo porque toda esta información es tan hipócrita. Porque ninguna revista nos dice que hay que comer de todo de manera equilibrada pero sin abusar de ciertos alimentos. Porque no nos aconsejan que para mantener una buena salud hay que hacer ejercicio de manera regular y que los resultados nunca son inmediatos y sin esfuerzo. Y porque no nos convencen para que nos aceptemos a nosotros mismos, sin complejos y que aumentemos nuestra autoestima y así se reduzcan el elevado número de operaciones estéticas. Dejo por un segundo mi reflexión y acompaño a mi amiga a probarse el vestido que ha visto en un escaparate. El vestido es bastante corto y escotado pero para ella cuidar la imagen es lo más importante. Le doy la razón pero siendo consciente que la imagen está sobrevalorada y que hay un gran mercado oculto de publicidad que nos lleva a obsesionarnos sobre el tema (10).

Finalmente, compramos el vestido y decidimos irnos para casa, por supuesto andando para quemar calorías. De camino a casa me siento satisfecha de darme cuenta de los mensajes relacionados con la estética que me manipulan a diario pero, aun así, reconozco que no puedo evitar que esos mensajes condicionen las actividades de mi vida diaria y la percepción de mi misma (11).

Notas de la autora:


1. Esta anécdota ilustra el impacto de la publicidad audiovisual donde el cuerpo (con su apariencia, cuidados, género, deseos, etc.) es el elemento central del anuncio televisivo. En consecuencia, es normal que, en el instituto las chicas hayan interiorizado determinadas pautas y modelos corporales y muestren una conciencia y vigilancia de su figura.2. Bordieau (1997) habla de capital físico, como una forma de capital cultural cuya posesión permite ejercer un poder real o simbólico. El cuerpo es la más irrecusable objetivación del gusto de clase (1988).3. La cultura corporal es un conjunto de valores, usos, saberes, creencias, normas y pautas de conducta, etc., que delimitan nuestras apreciaciones y prácticas corporales en el contexto social en que vivimos.4. Es necesaria la aceptación de la realidad corporal y el refuerzo de los sentimientos de autoestima, para que no haya distorsiones en la imagen corporal.5. La proliferación de discursos en torno al cuerpo ha generado obsesiones que han traído consigo nuevas epidemias (anorexia, etc.).6. Algunos creadores de moda utilizan maniquíes con un peso claramente inferior a los límites saludables i crean conflictos con las tallas.7. La profusión de mensajes sobre dietas engañosas, invitando a adelgazar y a rendir culto al cuerpo, inundan portadas y secciones de elevado número de revistas, especialmente las juveniles, incitándoles a practicarlos.8. El término industria para resaltar que la cultura del cuerpo constituye hoy un importante foco de actividad económica.9. Featherstone (1991) afirma. El cine de Hollywood ayudó a crear nuevos standards de apariencia y presentación corporal, transladondo al hogar de una gran audiencia la importancia de la buena presencia.10. La publicidad abusa de forma reiterada e inadecuada de la figura de un estereotipo de mujer como reclamo publicitario.11. En los objetivos de la EF, deben ser transmitir y crear cultura. Alimentación, ejercicio físico, actitud responsable hacia su cuerpo y de respecto a los demás.

Bibliografia:

Barbero, J.I.:(1997) Cuerpo, cultura de consumo y Educación Física (pp. 211-235). En: D. Ayora et al. (Comp.) Aportaciones al estudio de la actividad física y el deporte, Valencia: IVEF.

Barbero, J.I. (2001) Cultura corporal: ¿Tenemos algo que decir desde la Educación Física?. Ágora para la Educación Física y el Deporte, 1, 18-36.

Barbero, J.I. (2006) Ficción autobiográfica en torno a la cultura corporal y la vida cotidiana. Educación Físca y Deporte, 25, 2, 47-63.