Por Adrián Martínez Domene,
estudiante de Diseño curricular de la EF
estudiante de Diseño curricular de la EF
En una conversación que mantuve el otro día con tres amigos que cursaron varios meses sus estudios universitarios en el extranjero (Inglaterra, Finlandia y Estados Unidos), nos dimos cuenta del retraso que vive el sistema universitario español con respecto a dichos países. Por ello, me decidí a realizar este post en el cual me gustaría razonar y explicar cómo llegamos a dicha conclusión.
El primer punto que tratamos fue el modo en que el profesorado desarrolla sus clases. La principal diferencia que encontramos es que, en los mencionados países, se intentan crear interacciones mediante pequeños debates en los que se reflexiona y se es crítico tratando en ellos conocimientos teóricos y prácticos, situaciones… En dichas interacciones, los profesores se esfuerzan por aprender el nombre de sus alumnos, creando un lazo de confianza y un ambiente afectivo. En cambio, en España, la mayoría de las clases son magistrales, es decir, los profesores, mediante sus "powerpoints", explican los contenidos que los alumnos deben adquirir para superar sus asignaturas. Dichos contenidos son, posteriormente, facilitados para su estudio por lo que, como esas clases no son obligatorias, la no asistencia a clase y el simple estudio en casa es suficiente para poder aprobar las asignaturas, restando así importancia a las interacciones que se pueden producir en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Por lo que, pensamos que dos de los principales motivos que facilitan dichas clases magistrales y dificultan las interacciones en nuestro sistema educativo son la gran masificación de nuestras aulas y la facilidad, y consecuente comodidad a la hora de preparar e impartir sus clases magistrales.
Otro punto del que hablamos fue la implicación de los alumnos en su proceso de formación, ya que en dichas interacciones son tan importantes profesores como alumnos. En dichos países, los estudiantes se “pegan” en las clases para responder a las situaciones propuestas por los profesores, siendo elementos activos del proceso de enseñanza-aprendizaje. En cambio, en España, se esconden frente a las posibles preguntas de los profesores, siendo meros oyentes de las clases magistrales a las que están acostumbrados. Una de las causas que atribuimos a este modo de actuar es la gran cantidad de ayudas y becas otorgadas que, aunque a todos nos gustan y nos vienen bien, dan un amplio grado de libertad y relajación a los alumnos, que no existiría si este dinero saliera de sus bolsillos.
El tercer punto que tratamos fue la relación entre las asignaturas y el futuro profesional. En dichos países se centra en mayor medida en orientar las asignaturas hacia una formación laboral en donde se enseñan diferentes técnicas de aplicación, buscando crear trabajadores más aptos y cualificados. En cambio, la mayoría de las asignaturas de nuestro sistema educativo universitario se centran en el estudio de muchos contenidos teóricos los cuales, en su futura aplicación, pueden ser encontrados en los libros. Podemos ver como en España existen asignaturas en las cuales se orientan las horas prácticas para avanzar contenidos teóricos y poder dar un sinfín de temario a estudiar. En cambio, en estos países es al contrario ya que, constantemente, se aplican supuestos prácticos las clases teóricas.
Por último, hablamos sobre la evaluación en ambos sistemas. En contraposición a la evaluación final objetiva de los contenidos aprendidos en donde los alumnos se juegan la asignatura, en dichos países se realiza una evaluación continua donde se desarrollan y presentan trabajos, proyectos, se realizan exámenes parciales que van sumando puntos a la nota final y que nos muestran poco a poco nuestros procesos. Los alumnos tienen más opciones de aprobar, ya que se involucran de lleno en su formación adquiriendo mayores conocimientos, tanto teóricos como prácticos. Además, cuando existen suspensos de los alumnos, se suelen realizar reuniones departamentales de claustro para decidir qué tareas ofrecer a dichos alumnos para poder alcanzar la puntuación mínima. En cambio, en España, existen profesores que intentan dificultar al máximo los aprobados de los alumnos con exámenes finales casi imposibles de aprobar en los que lo único que se gana es el agobio y el rechazo a dichas asignaturas.
Por todo ello, pienso que existen diferentes elementos en el nuevo Plan Bolonia que pueden ayudar a mejorar nuestro sistema educativo, aunque fuera de ellos, lo primordial es concienciar tanto al alumnado como al profesorado de la importancia de implicarse y esforzarse más, lo que hará que se afronte dicho proceso con mayor actitud y se termine con mayor aptitud.
El primer punto que tratamos fue el modo en que el profesorado desarrolla sus clases. La principal diferencia que encontramos es que, en los mencionados países, se intentan crear interacciones mediante pequeños debates en los que se reflexiona y se es crítico tratando en ellos conocimientos teóricos y prácticos, situaciones… En dichas interacciones, los profesores se esfuerzan por aprender el nombre de sus alumnos, creando un lazo de confianza y un ambiente afectivo. En cambio, en España, la mayoría de las clases son magistrales, es decir, los profesores, mediante sus "powerpoints", explican los contenidos que los alumnos deben adquirir para superar sus asignaturas. Dichos contenidos son, posteriormente, facilitados para su estudio por lo que, como esas clases no son obligatorias, la no asistencia a clase y el simple estudio en casa es suficiente para poder aprobar las asignaturas, restando así importancia a las interacciones que se pueden producir en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Por lo que, pensamos que dos de los principales motivos que facilitan dichas clases magistrales y dificultan las interacciones en nuestro sistema educativo son la gran masificación de nuestras aulas y la facilidad, y consecuente comodidad a la hora de preparar e impartir sus clases magistrales.
Otro punto del que hablamos fue la implicación de los alumnos en su proceso de formación, ya que en dichas interacciones son tan importantes profesores como alumnos. En dichos países, los estudiantes se “pegan” en las clases para responder a las situaciones propuestas por los profesores, siendo elementos activos del proceso de enseñanza-aprendizaje. En cambio, en España, se esconden frente a las posibles preguntas de los profesores, siendo meros oyentes de las clases magistrales a las que están acostumbrados. Una de las causas que atribuimos a este modo de actuar es la gran cantidad de ayudas y becas otorgadas que, aunque a todos nos gustan y nos vienen bien, dan un amplio grado de libertad y relajación a los alumnos, que no existiría si este dinero saliera de sus bolsillos.
El tercer punto que tratamos fue la relación entre las asignaturas y el futuro profesional. En dichos países se centra en mayor medida en orientar las asignaturas hacia una formación laboral en donde se enseñan diferentes técnicas de aplicación, buscando crear trabajadores más aptos y cualificados. En cambio, la mayoría de las asignaturas de nuestro sistema educativo universitario se centran en el estudio de muchos contenidos teóricos los cuales, en su futura aplicación, pueden ser encontrados en los libros. Podemos ver como en España existen asignaturas en las cuales se orientan las horas prácticas para avanzar contenidos teóricos y poder dar un sinfín de temario a estudiar. En cambio, en estos países es al contrario ya que, constantemente, se aplican supuestos prácticos las clases teóricas.
Por último, hablamos sobre la evaluación en ambos sistemas. En contraposición a la evaluación final objetiva de los contenidos aprendidos en donde los alumnos se juegan la asignatura, en dichos países se realiza una evaluación continua donde se desarrollan y presentan trabajos, proyectos, se realizan exámenes parciales que van sumando puntos a la nota final y que nos muestran poco a poco nuestros procesos. Los alumnos tienen más opciones de aprobar, ya que se involucran de lleno en su formación adquiriendo mayores conocimientos, tanto teóricos como prácticos. Además, cuando existen suspensos de los alumnos, se suelen realizar reuniones departamentales de claustro para decidir qué tareas ofrecer a dichos alumnos para poder alcanzar la puntuación mínima. En cambio, en España, existen profesores que intentan dificultar al máximo los aprobados de los alumnos con exámenes finales casi imposibles de aprobar en los que lo único que se gana es el agobio y el rechazo a dichas asignaturas.
Por todo ello, pienso que existen diferentes elementos en el nuevo Plan Bolonia que pueden ayudar a mejorar nuestro sistema educativo, aunque fuera de ellos, lo primordial es concienciar tanto al alumnado como al profesorado de la importancia de implicarse y esforzarse más, lo que hará que se afronte dicho proceso con mayor actitud y se termine con mayor aptitud.